Cada año en el lugar exacto donde resucitó Jesús ocurre un hecho que por muchos es calificado como milagroso: Un misterioso fuego aparece de la nada y muchos fieles cristianos se congregan para ser testigos del momento y encender sus antorchas con dicha llama.

El fuego santo

El sábado Santo según el calendario de la Iglesia Ortodoxa (que por lo general cae una semana después que la Semana Santa católica) el patriarca griego, el armenio y un obispo copto desfilan alrededor del Santo Sepulcro mientras cantan himnos y son acompañados por su clero.

Santo sepulcro.

Luego de hacer una oración especial, el patriarca de Jerusalén se quita la túnica y entra solo al Santo Sepulcro, mientras que los prelados armenios y coptos se quedan en la precámara donde el ángel se apareció a María Magdalena después de la resurrección.

Una vez dentro, el patriarca de Jerusalén ata 33 velas mientras afuera del sepulcro, los fieles asistentes cantan «Kyrie Eleison» (Señor, ten piedad). De pronto, un fuego deciende de la nada y enciende las 33 velas que ató el patriarca. Inmediatamente después el patriarca comparte el fuego de esas velas con todos los cristianos que esperaban ansiosos el momento.

Postura de la Iglesia Católica sobre el Fuego Santo

Hasta el momento no existe un pronunciamiento formal de la Iglesia Católica con respecto al fuego Santo. Sin embargo, dos Papas han comentado este hecho.

TE PUEDE INTERESAR:  Conoce TODAS las Indulgencias Plenarias que puedes ganar en Semana Santa

El Papa Urbano II dijo en el Concilio de Vermont (1905) que «en verdad, en este Templo, el Sepulcro del Señor, Dios reposa, hasta hoy. No deja de manifestar milagros ya que, en los días de su Pasión, mientras todas las luces están apagadas en su Tumba y en la iglesia, de repente las lámparas apagadas se encienden ¡Qué corazón puede ser tan duro como para no emocionarse ante tal espectáculo!».

Por otro lado, el Papa Gregorio IX denunció el desorden y la irreverencia con la que muchos cristianos acudían al lugar del supuesto milagro.