El padre Márlon Múcio, como muchos otros sacerdotes, tuvo que pasar por una prueba muy difícil, pero su fe lo fortaleció en medio de la tormenta. El 27 de mayo del 2017 entró a la Unidad de Cuidados Intensivos y a pesar de eso este sacerdote califica a aquel 2017 como «uno de los años más felices de mi vida».

Este es su emocionante testimonio.

«Cómo fue tu año 2017? El mío, si no fue el mejor, fue uno de los mejores años de mi vida y de mi ministerio. Fue un año de grandes desafíos, de muchas luchas y de bellas conquistas. Gente, fue el año en que fui al Cielo. Acuérdense: el 27 de mayo, el día en que entré a la UCI, tuve la gracia de llegar a la puerta del Cielo…. pero mucha gente rezó por mí, incluidos ustedes y volví. Amén. ¡Gloria a Dios!

Digo que fue uno de los años más felices de mi vida porque fui al Cielo y también porque la enfermedad me ha enseñado algunas cosas.

Con las pruebas de la vida alguna personas empeoran (y empeoran su familia, comunidad, sociedad). Pienso que yo, por la gracia de Dios, mejoré un poco.

La enfermedad me ha vuelto más orante, paciente, humilde, misericordioso con los hermanos. Si antes me gustaba sonreír, ahora sonrío aún más.

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Si, gracias a Dios, ya tenía una buena escala de valores (no nací en una cuna de oro, ni tampoco Jesús, pero, como Él, tengo una familia de oro), mi escala mejoró aún más: empecé a valorar más la vida, la familia, los amigos, la comunidad, el tiempo que Dios me da.

Hoy, soy consciente: no sirvo a la enfermedad, pero me sirvo de ella para servir a los enfermitos del cuerpo y el alma. Amén. Me sirvo de la enfermedad para volver a Jesús más conocido, amado, seguido y adorado.

Puedo incluso afirmarles: espero mi curación, creo que el Señor me curará (Él ya me está curando, amén), pero soy mucho más feliz hoy que antes».

Recientemente la Arquidiócesis de Monterrey ha publicado un emotivo video contando el testimonio de este sacerdote. Pueden verlo aquí: