Hoy toca hablarles de una verdad muy incómoda. Siempre es bueno reconocer que tenemos ropa sucia en casa y ya toca lavarla. Ha llegado el tiempo de admitir que hemos estado permitiendo una gran falla en los grupos juveniles y estamos haciendo muy poco al respecto. Hoy hablaremos del ligue católico.

Ligar es el «arte» de seducir a una persona. Y aunque esto es relativamente normal en espacios como bares o antros (sí… la mayoría va a eso y no solo a bailar), muchos han descubierto que los grupos parroquiales son el espacio perfecto para evangeligar (ligar en lugar de evangelizar).

Es cierto que en los grupos parroquiales han nacido muchos felices matrimonios. Sin embargo, también es cierto que allí abundan quienes, llenos de vacíos emocionales que solo pueden ser llenados por Dios, van de pareja en pareja autojustificando su inmadurez con un «Dios ha unido nuestros destinos».

Sobre esto nos habla Luis Diego Carranza en Lumen Media. Les recomiendo muchísimo este video, sobretodo por la reflexión que hace al final.

¿y ustedes qué opinan?