Sabemos bien que los hombres y las mujeres somos diferentes, pero muchas veces no llegamos a comprender el alcance de estas diferencias y esto produce choques constantes en las relaciones entre ambos sexos. Por esta razón hemos querido mostrarles más detalladamente nuestras diferencias. Cabe precisar que estas diferencias son el común denominador y no una regla genérica y absoluta. De tal forma que si afirmamos que los hombres tienen más fuerza física que las mujeres no pueda darse el caso que una mujer que realiza actividades físicas de manera permanente pueda ser más fuerte que un varón que se ha dedicado por largos periodos de tiempo y de manera exclusiva a actividades puramente intelectuales. Hecha esta precisión, empecemos a diferenciarnos.

Si bien somos diferentes, ambos sexos tienen la misma dignidad: ni uno ni otro es superior o inferior como ser humano

DIFERENCIAS FISIOLÓGICAS:   Los hombres tienen mayor talla, peso, fuerza física, capacidad pulmonar y masa muscular que las mujeres. También es mayor el consumo de calorías y la temperatura corporal de los varones. Por esta razón los hombres suelen ser más calurosos y las mujeres más frioleras. En la adolescencia a los chicos se les ensanchan los hombros, aparece el vello facial y la voz se vuelve más grave. A las chicas les crecen los pechos, las caderas y se les ensancha la pelvis. La piel femenina es más delgada y receptiva al tacto, la masculina tiene más glándulas sebáceas y sudoríparas, lo que provoca que su olor corporal sea más intenso. La mujer produce un óvulo cada mes desde la pubertad hasta la menopausia, en el momento que deja de ser fértil (aproximadamente a los 50 años). El hombre genera decenas de millones de espermatozoides en cada eyaculación, manteniendo su fertilidad.

DIFERENCIAS NEUROLÓGICAS: El cerebro de los hombres es más pesado y voluminoso (aunque la inteligencia y masa cerebral no guardan relación con ello), está más lateralizado en su hemisferio derecho, el cual controla las funciones del lado opuesto del cuerpo. Esto determina por ejemplo que el hombre tenga mejor capacidad espacial y de orientación. En el cerebro femenino, el cuerpo calloso (haz nervioso que conecta los hemisferios cerebrales para intercambiar información) es más grueso, por lo tanto manejan mayor tráfico de datos entre los hemisferios cerebrales, lo que facilita una función bilateral. Existe un mayor flujo sanguíneo en el cerebro femenino, lo que permite al mismo envejecer más despacio. Las mujeres tienen mejor capacidad para el lenguaje (esta es la razón por la cual casi todas las niñas empiezan a hablar antes que los varones) y soportan mejor el dolor, ya que sufren dolores más fuertes relacionados con la menstruación y el parto. Así también, las mujeres pueden identificar las emociones ajenas con más precisión debido a su habilidad sensorial (lo que se relaciona con el llamado “sexto sentido femenino”). La zona del cerebro que determina el comportamiento sexual (hipotálamo) tiene el doble de tamaño en los hombres. El interés sexual de la mujer  está más ligado al cariño que siente hacia una determinada persona, ya que busca la estabilidad, mientras que el varón puede actuar independientemente de éste.

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DIFERENCIAS EMOCIONALES:  (De seguro algunos hemos visto este video de Mark Gundor. Él presenta de una manera jocosa las diferencias entre hombres y mujeres. Si bien Mark no es católico -es pastor protestante- el habla de estas diferencias a nivel emocional.)

LA MUJER: La mujer es más intuitiva, directa y cordial. Su gran capacidad sensorial hace que sus emociones sean más fuertes y palpables, lo que la lleva a decidir más con el corazón que con la razón. En la mujer, cada evento es relacionado con una emoción, lo que permite que recuerden todo más fácilmente. Mensualmente las mujeres atraviesan por un caos hormonal que hacen todavía más intensos y volubles sus sentimientos, razón por la cual pueden pasar repentinamente de la alegría a la tristeza, de la calma a la impaciencia, etc. Por su inestabilidad emocional y su habilidad para la comunicación las mujeres necesitan mucha atención de sus seres queridos del sexo opuesto. La mujer necesita conversarlo todo con su pareja para sentir que todo va bien, el varón no. La mujer necesita ser amada, moral e intelectualmente, quiere ser comprendida unas veces, consolada otras y escuchada siempre. Los detalles para una mujer son sumamente importantes, un elogio, una palabra, una flor, son motivos suficientes para llenarla de una gran alegría. Así como la fuerza física es propia del hombre, la delicadeza y fragilidad son propias de la mujer. Por otro lado, el “talón de Aquiles” femenino no se encuentra solo en la exacerbación de sus sentimientos, sino también en el producto de su gran imaginación. De la imaginación femenina derivan sus celos, recriminaciones, crisis, etc.  Como no queremos darles a los varones un problema sin solución, les recetamos el perfecto antídoto para aquellas consecuencias negativas de la imaginación femenina: escucharla, tan simple y complejo como eso.

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EL VARÓN: Por la función otorgada a los varones desde antaño (en la época en que los jefes del hogar salían a cazar y buscar el alimento para la familia), su conducta debe ser más estable y su razonamiento más frío. Como ya hemos acotado anteriormente, la mujer decide con el corazón y el hombre con la razón, él razona de manera rigurosa, deduciendo y argumentando un tema a la vez, no mezclan los temas económicos con los laborales, ni estos con los familiares. Esto debido a lo que ya explicamos de sus funciones cerebrales básicamente unilaterales, es decir, a que en su cerebro no tiene una conexión importante entre los hemisferios para compartir la información. Obviamente los hombres también sienten pena y alegría, pero no se dejan arrastrar fácilmente por ellas, aunque sean sentimientos muy profundos, de manera que tampoco los expresa con facilidad (esto debido a su limitada capacidad de comunicación determinada neurológicamente), y termina reabsorbiendo sus sentimientos hacia sí mismo. Los hombres presentan dificultad para reconocer y reaccionar a estímulos de la vista y la memoria. Reconocer esto debería servir de “salvavidas” para la mujer que estallará en llanto y rabia cuando su pareja no se dé cuenta de su vestido nuevo, su corte de pelo o se olvide del día de su aniversario.

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DIFERENTES PERO COMPLEMENTARIOS: Como hemos visto, hombres y mujeres somos muy diferentes, pero son esas diferencias las que enriquecen una relación de pareja. ¿Cómo? Por ejemplo, al dejarse llevar por sus sentimientos la mujer suele ser más propensa a irritarse y perder la calma en una discusión; el contrapeso para ella sería la mesura que posee el hombre en cuanto a sus sentimientos, que al conservar la calma la apacigua y equilibra emocionalmente. Por otro lado, el hombre  tiene una deficiencia neurológica para comunicarse, lo que encuentra su equilibrio con la capacidad de la mujer para conversarlo todo, ayudándolo a expresar poco a poco sus ideas, sus preferencias, sus inquietudes. Al lograrlo salva al varón de tener que reabsorber sus sentimientos, de enmudecer y callar, lo que a la larga podría generarle frustración. Podemos concluir entonces, que al ser diferentes el hombre y la mujer es cuanto mejor se complementan en una relación de pareja, siempre que el amor este presente y permita buscar primero el bien del otro. Reconocer estas diferencias es primordial para el éxito de una relación amorosa, que pueda encontrar equilibrio y armonía cuando ambos se conocen, se comprenden y se apoyan.