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Sacerdote renuncia a respirador para salvar la vida de alguien más joven

El sacerdote católico italiano Giuseppe Berardelli ha partido a la casa del padre a sus 72 años luego de renunciar al respirador artificial que lo mantenía con vida. Era su voluntad que este respirador fuera utilizado por alguien más joven que él.

Don Giuseppe Berardelli se encontraba internado en el hospital de Lovere a causa del coronavirus que se vio agravado por los problemas de salud que tuvo el año pasado.

El alcalde de Casigno, ciudad en donde este sacerdote tenía la función de arcipreste, resaltó que el padre Berardelli «era una persona sencilla y directa, con una gran amabilidad y ayuda hacia todos, creyentes y no creyentes».

«Era un sacerdote que escuchaba a todos, sabía cómo escuchar, quien se volvía hacia él sabía que podía contar con su ayuda», así comienza el recuerdo de Clara Poli, alcalde de Fiorano, «para Fiorano fue un excelente párroco, gracias a él y a Don Luigi Manenti, que estaba en Semonte, logré abrir el Centro de Autoayuda que hizo posible ayudar a muchas familias y a muchos rezagados, sin él hubiera sido imposible».

El arcipreste de Casnigo Don Giuseppe Berardelli tenía 72 años. Nacido el 21 de agosto de 1947, era originario de Fonteno. Ordenado sacerdote el 30 de junio de 1973, su primera asignación había sido coadjutor en la parroquia de San Giuseppe en la parte alta de la ciudad, luego en Calolzio de 1976 a 1984. Más tarde se convirtió en párroco de Gaverina y en 1993 en párroco de Fiorano. En 2006 fue nombrado arcipreste de Casnigo. 

Había tenido problemas de salud, pero luchó con su sonrisa habitual y esa determinación de aquellos que confían en Dios. Murió en el hospital de Lovere. No hubo funeral, pero la gente de Caserta lo saludó a su manera, al mediodía del lunes 16 de marzo miraron hacia el balcón de su casa y lo saludaron con aplausos.