Todos amamos las canciones de la Hermana Glenda. Seguramente en tu grupo parroquial o en algún retiro has cantado «Ven Señor Jesús», «Para qué me sirve», «Nada es imposible para ti» o «Quien ha encontrado un amigo». Sin embargo, pocos saben que en su vida de fe ella ha recibido un llamado muy especial y desde hace algunos años ya no es monja.

¡Pero no se espanten! No es que ella haya renunciado al llamado de Dios. Todo lo contrario. Ella ha descubierto que Dios la llama a una vocación muy especial: El Ordo Virginum (Orden de las Vírgenes). Si nunca has escuchado de ella, en este artículo te cuento de qué se trata y por qué la Hermana Glenda descubrió que ese era su lugar.

En 1985, y con tan solo 15 años, la Hermana Glenda tuvo sus primeros acercamientos a Dios y a la iglesia al cantar en una misa en la catedral de su ciudad. Al poco tiempo ganó una Biblia en un festival diocesano de música y de inmediato se fue a evangelizar a una cárcel de mujeres y barrios marginales de su ciudad.

Hermana Glenda de adolescente: hermanaglenda.org

Luego de dicha experiencia, comenzó en la Hermana Glenda la inquietud por la vocación misionera. En aquel entonces, conoció a las Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación, quienes la llevaron a participar en varias actividades misioneras que ellas realizaban en las zonas rurales de la diócesis de Linares, Chile.​ En 1988 la Hermana Glenda decide ser parte de ellas dejando a su novio, sus estudios universitarios y a su familia.

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Pero Dios le tenía preparada otra vocación

En 1988 lanza su primer disco «A solas con Dios». Su superiora se dio cuenta que su música podría ser un gran instrumento de evangelización y el año 2000 la envía a España ya que, según cuenta su abadesa, sicho país estaba «muy envejecido en materia de evangelización». Desde entonces su fama como cantante se expandió por todo el mundo.

Es en esa labor evangelizadora que la Hermana Glenda descubre que la predicación y los viajes misioneros itinerantes por el mundo, son un carisma particular que requerían otra forma de vida consagrada, más allá de las obras propias de una congregación religiosa como: colegios, hospitales, asilos de ancianos, etc.

Tras conversarlo con su congregación y luego de un largo periodo de discernimiento, la Hermana Glenda habla con su obispo Mons. Josep Angel Saíz Meneses quien confirma lo que ella venía pensando, consagrándola el 28 de diciembre del 2008 como la primera Virgen Consagrada de la diócesis de Terrasa.

¿Qué es una Virgen Consagrada?

Rito de consagración de una Virgen Consagrada:
Captura Youtube: WANE NewsChannel 15

Esta forma de vida consagrada permite a la mujer ejercer múltiples y variados apostolados, según sus circunstancias y carismas personales ya que no se limita al carisma o las obras propias de una congregación religiosa.

Desde el siglo I del cristianismo, las primeras mujeres que querían dedicarse sólo a Dios y renunciaban al matrimonio eran consagradas por el Obispo. En esta forma de Vida Consagrada, no se hace o profesa ningún voto que pueda recibir de una superiora provincial, general o algún sacerdote; sino que se recibe una solemne oración de consagración sólo de manos del Obispo Diocesano. 

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Sobre esta hermosa vocación, Benedicto XVI recordaba que «se remontan a los inicios de la vida evangélica, cuando, como novedad inaudita, el corazón de algunas mujeres comenzó a abrirse al deseo de la virginidad consagrada, es decir, al deseo de entregar a Dios todo su ser, que había tenido en la Virgen de Nazaret y en su ‘sí’ su primera realización extraordinaria. El pensamiento de los Padres ve en María el prototipo de las vírgenes cristianas y muestra la novedad del nuevo estado de vida al que se accede mediante una libre elección de amor«.

Certificado de su pertenencia al Ordo Virginum.

En la actualidad, algunas vírgenes consagradas permanecen en su particular forma de vida viviendo solas o en comunidad y otras se dedican a la enseñanza, al servicio en hospitales, zonas de misión, etc, siempre bajo la paternal dirección de su obispo diocesano al cual le deben obediencia. Es precisamente al obispo a quien le corresponde discernir la mejor forma de servicio que puede desempeñar una Virgen Consagrada.

Las Hermana Glenda es una de ellas.