Un niño de 8 años de edad ha sido censurado en su escuela por su propia maestra quien le ha prohibido mencionar pasajes de la Biblia en el aula de clases. El hecho fue revelado por el propio padre del niño quien además es miembro activo de una comunidad evangélica.

John Ellis contó en su blog en el sitio «PJ Media» que en la escuela de su hijo los niños suelen tener un espacio para «tiempo de mostrar y contar» libremente algo que para ellos es de mucho interés. Sin embargo, esta libertad no fue respetada por la maestra del pequeño quien decidió ignorarle al notar que comenzaba a mencionar un pasaje bíblico del profeta Daniel.

«El martes pasado, sin que yo lo supiera, mi hijo metió su amada Biblia en su mochila», contó John Ellis en su blog, «Él planeaba usar el tiempo de ‘mostrar y contar’ de su clase para compartir con sus compañeros lo que estaba leyendo en la Palabra de Dios».

El niño le comentó a su padre que «la maestra me impidió hablar y pasó a la siguiente persona». La única razón que el niño recibió de su maestra fue «no pudes hablarles de Daniel».

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Según comenta John Ellis «mi hijo había estado leyendo el libro de Daniel y quería contárselo a sus amigos. Era importante para él. Lo que no se dio cuenta es que la Biblia, sin importar lo importante que sea para su identidad, está vetada en el nuevo mundo valiente de tolerancia progresiva. La Biblia y los que toman en serio la Palabra de Dios no tienen permitido una plataforma en la América de izquierda. Mi hijo lo aprendió de la manera más dura el pasado martes. Su decepción solo se ve eclipsada por su confusión en cuanto a por qué su maestro no lo dejó terminar».

Un contraste injusto

En dicho artículo John Ellis recordó que en el mismo estado de Virginia el verano pasado los padres de una alumna de noveno grado obligaron a su escuela a que trataran a su niña como niño solo porque así dice autopersibirse. Esto provocó el despido de Peter Vlaming, un maestro cristiano de francés que se mantuvo firme al creer que una «ella» es «ella» y no un «él».

«Es sorprendente considerar el contraste entre el lenguaje hiperbólico y las acciones extremas tomadas para garantizar que la identidad de un niño sea atendida y cómo a mi hijo se le censuró rápidamente cuando quería hablar brevemente sobre una parte de su identidad que es importante para él», concluyó John Ellis.

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