En una reciente entrevista para La Nuova Bussola Quotidiana, el ex prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe, cardenal Müller, ha respondido a complejas preguntas sobre la próxima cumbre en el Vaticano en la que se discutirá el penoso tema de los sacerdotes abusadores.

En dicha entrevista, el cardenal Müller habló sobre las causas que dan rigen a este problema dentro de la Iglesia, pero además advirtió sobre los falsos caminos de solución que muchos miembros de la Iglesia están proponiendo.

A continuación les compartimos algunos fragmentos de la entrevista:

Cardenal Müller, en veinte días será la cumbre en el Vaticano sobre los abusos sexuales, un escándalo que ofusca la imagen de la Iglesia, pero que también causa muchas tensiones dentro…

Creo que sobre todo este tema debe entenderse en su dimensión real. Si bien es un escándalo grave, es injusto generalizar, porque el abuso sigue afectando a una parte muy limitada de los sacerdotes. Y me gustaría agradecer a todos los obispos, sacerdotes, diáconos y otros colaboradores de la Iglesia Católica por la forma en que se dedican a la misión encomendada por Jesús y cómo viven de acuerdo con los criterios de nuestra espiritualidad cristiana. Es justo que la opinión pública esté consciente de esta buena obra y de los sacrificios que nuestros buenos pastores hacen por tantos hombres que buscan la verdad de sus vidas, que buscan la verdad de Dios en Jesucristo.

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En segundo lugar, debemos reconocer que este es un fenómeno que ya alcanzó su punto máximo en los años 70 y 80 del siglo pasado, también como un efecto de la revolución sexual; Desde entonces se ha hecho mucho y hoy los casos han disminuido considerablemente. Además, está la cuestión de por qué se induce a la opinión pública a hablar solo de esto y no de todos los abusos y crímenes contra niños y adolescentes que existen en el mundo: no solo los sexuales, sino también que la mayoría de ellos ocurren fuera de la Iglesia, pero también otros crímenes como el aborto, o la posibilidad de que a muchos se les niegue vivir con sus propios padre, madre, hermanos. Y así sucesivamente.

Pero ¿cuáles son las causas del abuso sobre menores?

Ciertamente, aquellos que abusan no reconocen la dignidad de un menor, quien es un hombre y como todos los hombres igual en dignidad. Pero también hay una sexualidad no dominada. El hombre está llamado a usar su sexualidad en el sentido que pretende el Creador, como se describe al principio del Génesis.

Es un hecho que más del 80% de los menores víctimas de abuso son hombres, y adolescentes. Debemos tomar nota de esta realidad, son cifras estadísticas que no podemos negar. Los que no quieren ver esta realidad acusan a los que dicen la verdad de estar enojados con los homosexuales en general. Pero los homosexuales en general no existen, es una invención, obviamente hablan para cubrir sus propios intereses.

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Volvamos al Génesis: hay una sexualidad femenina y otra masculina, nada más. El hombre es creado para la mujer y la mujer es creada para el hombre, como dice San Pablo en la Primera Carta a los Corintios (capítulo 11). En la Creación, el concepto de homosexualidad no existe, es una invención que no tiene ningún fundamento en la naturaleza humana. Las tendencias homosexuales no son un hecho ontológico sino psicológico. Ciertas personas, en cambio, quieren hacer de la homosexualidad un dato ontológico.

En los últimos días se ha lanzado una petición justo para pedir a los padres que asistirán a la cumbre en el Vaticano que detengan la red homosexual, y uno de los puntos se refiere a la reintroducción del canon que castiga los actos sodomíticos.

Creo que la petición es legítima, hay quienes quieren negar la verdad estadística de que la gran mayoría de los abusos cometidos por los sacerdotes son actos homosexuales. No podemos escapar a esta realidad. Quienes lo nieguen no quieren resolver el problema. No debemos subvalorar también los abusos cometidos contra los seminaristas: es un pecado enorme, un crimen contra la dignidad de estos hombres, pero también frente a los padres que confían sus propios hijos al sacerdocio, al obispo, al seminario. Un obispo que cae a este nivel es un gran escándalo. ¿Imaginemos lo que Jesús hubiera hecho si uno de los apóstoles hubiera hecho esto con algunos otros discípulos? Solo absurdo pensar en ello.

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Pero me temo que incluso estas iniciativas de los laicos se neutralicen tachándolas como una rebelión contra el Papa. 

No son pocos los que ponen en discusión el celibato como respuesta a los abusos.

Por el contrario, debemos tomar en serio el VI mandamiento, la castidad como actitud, como virtud. No es fácil en esta cultura sexualizada, pero es necesario si queremos encontrar una vía de salida a este desastre que afecta a toda la sociedad. La Iglesia indica un camino, tenemos que retomar nuestra antropología. La Iglesia no debe ser vista como una organización que distribuye poder y prestigio, es la familia de Dios que comporta familiaridad entre todos nosotros, la responsabilidad el uno por el otro, el respeto por los niños y los jóvenes. Nunca ver a la otra persona como un objeto de codicia. El otro es siempre sujeto, nunca un objeto, merece respeto.