Dios es el dueño soberano de nuestras vidas. Por lo tanto es un pecado grave que una persona intente o consiga quitarse la vida a sí misma. Por eso muchos se preguntan: ¿podemos rezar por una persona que ha cometido suicidio? ¿tiene algún efecto nuestras oraciones o el suicida ya está condenado?. Repasemos lo que enseña la Iglesia al respecto.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que «somos administradores y no propietarios de la vida que Dios nos ha confiado. No disponemos de ella». Luego agrega que «el suicidio contradice la inclinación natural del ser humano a conservar y perpetuar su vida. Es gravemente contrario al justo amor de sí mismo».

¿Podemos orar por sus almas?

En el numeral 2283, el Catecismo de la Iglesia Católica también nos explica que «no se debe desesperar de la salvación eterna de aquellas personas que se han dado muerte. Dios puede haberles facilitado por caminos que Él solo conoce la ocasión de un arrepentimiento salvador. La Iglesia ora por las personas que han atentado contra su vida«.

Apoyemos a quienes están tentados a quitarse la vida

Decía San Juan Pablo II que «en su amor infinito, Dios está siempre cerca de los que sufren. Cristo escucha el grito de aquellos cuya barca está a merced de la tormenta. Está presente a su lado para ayudarles en la travesía y guiarlos al puerto de la serenidad recobrada».

Si conoces de alguien que pueda estar pensando en suicidarse, regálale tu compañía. ¡No sabes cuántas vidas se hubieran salvado si no hubieran sentido que estaban solas en sus tormentas!

Hay muchas razones para seguir viviendo aún en medio de la tribulación: