A más de 5 años de su partida, un grupo de fieles católicos en Cádiz está impulsando el proceso de beatificación del Padre Jorge Loring, a quien todos conocimos por su incansable y fecunda labor de evangelización.

Según informa el Diario de Cádiz, esta propuesta ha sido objeto de una primera petición diocesana en la que un grupo de fieles gaditanos solicitó una reunión con su obispo para exponer que «todos los que le conocimos tenemos el convencimiento y la enorme dicha de haber conocido y tratado a un santo».

Y aunque el obispado contestó que «no procede abrir por el momento el proceso diocesano de santidad del Padre Jorge Loring Miró», el vicario judicial y juez delegado para la Causa de los Santos, Pedro Velo, les ha animado a seguir «trabajando y avivando la fama de santidad» del Padre Loring, «dando a conocer su vida y sus virtudes por medios legítimos».

Falta «fama de santidad»

El obispado de Cádiz recuerda que el Papa Benedicto XVI pidió a los obispos que para iniciar una causa de beatificación «sopesarán ante todo si los candidatos a los altares gozan realmente de una sólida y extendida fama de santidad y de milagro o martirio». Por lo tanto, no pueden iniciar una causa de canonización ante la falta de fama de santidad del Padre Loring.

El obispado considera que el recuerdo de este popular sacerdote jesuita «está solo entre algunas personas que le conocieron, pero ha quedado diluido en la diócesis, donde no existe recuerdo ni devoción particular entre los fieles».

Además, el obispado hace notar que hasta el momento la Compañía de Jesús, orden religiosa a la que pertenecía el Padre Jorge Loring, no ha tomado la iniciativa en este proceso y han rechazado formar parte del mismo. Algo extraño siendo «la institución que debe tener el conocimiento necesario para estima y valorar la apertura de un proceso de santidad a uno de sus miembros».

Los fieles no se rinden

Pese a la respuesta del obispado, los propulsores de la causa de beatificación del Padre Jorge Loring han sido animados a seguir dando a conocer la vida y virtudes del popular sacerdote jesuita.

«Sólo entonces, cuando se esté cerciorada la existencia de la fama de santidad, de las gracias y favores y de la importancia eclesial de la causa, el obispo podrá evaluar si procede la apertura de la causa en fase diocesana», concluye el Obispado.