Durante su primer discurso en la Jornada Mundial de la Juventud, el Papa Francisco ha afirmado que Panamá es tierra de convocatoria y tierra de sueños. De esta manera ha comenzado su participación en la JMJ Panamá 2019.

«Panamá es tierra de convocatoria. Así lo transparenta el desembarco de miles de jóvenes que traen consigo el deseo y las ganas de encontrarse y celebrar. Vuestro país, por su privilegiada ubicación, se vuelve un encave estratégico, no solo para la región sino para el mundo entero», dijo el Papa Francisco.

«Cada uno de ustedes ocupa un lugar especial en la construcción de la nación y está llamado a velar para que esta tierra pueda cumplir su vocación de ser tierra de convocatorias y encuentros. Esto implica la decisión el compromiso y el trabajo cotidiano para que todos los habitantes de este suelo tengan la oportunidad de sentirse acores de su destino. Desde sus familias hasta la nación toda».

«Ser tierra de convocatorias supone celebrar, reconocer y escuchar lo específico de cada uno de estos pueblos y de todos los pueblos y de todos los hombres y mujeres que conforman el rostro panameño, y animarse a entretejer un futuro esperanzador porque solo se es capaz de defender el bien común por encima de los intereses de unos pocos o para unos pocos cuando existe la firme decisión de compartir con justicia los propios bienes».

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Luego el Papa continuó » Además de tierra de convocatoria, Panamá es tierra de sueños. En estos días Panamá no solo será recordado como centro regional o punto estratégico par el comercio o el tránsito de personas. Se convertirá en un punto de la esperanza. Punto de encuentro donde jóvenes provenientes de los 5 continentes, cargados de sueños y esperanzas, celebrarán, se encontrarán, rezarán, y reavivarán el deseo y compromiso por crear un mundo más humano».

«Al hospedar los sueños de estos jóvenes hoy panamá se vuelve tierra de sueños que desafía tantas certezas de nuestros tiempos y genera horizontes vitales que señalan una nueva espesura al caminar con una nueva mirada respetuosa y de compasión por los otros», concluyó el santo padre.