Monseñor Luciano Capelli es el actual obispo de Gizo, una diócesis con una accidentada geografía ya que está compuesta solo por islas. Evidentemente, visitar todas las parroquias de esta diócesis situada en las Islas Salomón es una tarea bastante compleja, pero monseñor Capelli ya encontró la solución: ¡Aprendió a volar una avioneta!

Pero Luciano Capelli no siempre ha sido un “obispo volador”. Siendo sacerdote, fue misionero en Fiflipinas durante 35 años. El 2007, Benedicto XVI lo nombró obispo de Gizo, una diócesis de apenas 7 parroquias, pero dispersas por todo el archipiélago. A esto hay que sumarle que en el territorio que abarca su diócesis habitan 129 mil personas, pero solo 14 mil de ellas son católicas. Esto hace que el trabajo de evangelización sea aún mayor.

Dada la necesidad, este obispo salesiano se inscribió en una escuela de pilotos y durante un mes recibió un curso con el que aprendió a pilotar un avión ultraligero anfibio. Monseñor Capelli explica que “fue una urgencia de la misión, para permitirme estar presente. Para animar y levantar corazones“.

Diócesis de Gizo

Eso sí, el obispo de Gizo afirma estar muy feliz porque esta necesidad lo llevó a cumplir su sueño de la infancia. “Cuando era niño quería pilotar aviones, acabé siendo sacerdote, y ahora soy obispo piloto. ¿Qué más podría pedir a la vida?”, afirma monseñor Capelli.

Monseñor Capelli.