Santo Tomás de Aquino fue, además de un gran hombre de fe, una de las mentes más brillantes en toda la historia de la Iglesia. Sin embargo, a pesar de su brillantez, él sabía que no podía confiar sus estudios solo a sus capacidades. Por eso creó una oración que solía repetir antes de ponerse a estudiar.

Si buscabas una oración para antes de estudiar, tal vez te convenga copiar la que inventó este gran santo y doctor de la Iglesia.

Oración de Santo Tomás de Aquino antes de estudiar

Creador inefable, que en los tesoros de tu sabiduría has establecido tres jerarquías de Ángeles, y las has colocado sobre el cielo empíreo con orden admirable y has dispuesto admirablemente todas las partes del universo.

Tú, pues, que eres considerado verdadera fuente de la luz, y principio eminentísimo de la sabiduría, dígnate infundir un rayo de tu claridad en las tinieblas de mi inteligencia, alejando de mí las dos clases de tinieblas con las que he nacido: la del pecado y la de la ignorancia.

Tú, que sueltas las lenguas de los niños, prepara mi lengua e infunde la gracia de tu bendición en mis labios.

Concédeme la agudeza para entender, la capacidad para asimilar, el modo y la facilidad para aprender, la sutileza para interpretar y la gracia abundante para hablar.

TE PUEDE INTERESAR:  Carta de un sacerdote sobre las cadenas de oración

Instruye el comienzo, dirige el desarrollo, completa la conclusión.

Tú, que eres verdadero Dios y hombre, y que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

Esta es la versión en latín

Creator ineffábilis, qui, de thesáuris sapiéntiae tuae, tres Angelórum hierarchias designasti, et eas super caelum empyreum miro órdine collocasti, atque univèrsi partes
elegantissime disposuisti:

Tu, inquam, qui verus fons lúminis et sapiéntiae diceris atque superéminens principium, infundere dignéris super intelléctus mei ténebras tuae radium claritátis, dúplices, in quibus natus sum, a me rémovens ténebras: peccátum, scilicet et ignorántiam.

Tu, qui linguas infàntium facis disértas, linguam meam erùdias, atque in làbiis meis gràtiam tuae benedictiónis infùndas.

Da mihi intellegéndi acumen, retinéndi capacitàtem, addiscéndi modum et facilitàtem, interpretàndi subtilitàtem,
loquéndi gràtiam copiósam.

Ingréssum instruas, progréssum dirigas, egréssum cómpleas:

Tu, qui es verus Deus et homo, qui vivis et regnas in saècula saeculórum.
Amen.