¿Sabes que momento exacto capturó la pintura de «La Última Cena» de Leonardo da Vinci?

Leonardo da Vinci concentra toda la acción de la escena en la reacción de los apóstoles a las palabras de Cristo: «uno de vosotros me traicionará» (Juan 13, 17). Es el momento de mayor dramatismo de la historia del llamado mesías. Observa las manos de los apóstoles a continuación.

Después de las palabras de Cristo, la onda expansiva nace en el centro y llega hasta los extremos, afectándolos a todos. La obra es una Pintura Mural que se ha deteriorado con los años. Aprecia cómo la comunicación no verbal, capturada por Da Vinci, expresa muchísimo.

Jesús

Normalmente el jefe de familia o la persona más importante se sienta en la cabecera de la mesa, Leonardo puso a Cristo en medio. La expresión de Cristo, triste y resignada, después de decir «UNO DE USTEDES ME TRAICIONARÁ» inicia la acción de la Escena. ¿Te has dado cuenta que nadie quiere tocar a Jesús?

Santiago, Felipe y Tomás

-“¡¿Cómo?! ¿Qué uno de nosotros te traicionará? ¡Imposible!” (grita Santiago con los brazos abiertos)

-“¿Acaso seré yo, Señor?” (Felipe, llevándose las manos al pecho)

-«Alguien de arriba lo evitará» (Tomás, señalando al cielo)

Mateo, Simón y Tadeo

-“Dice que uno de nosotros le traicionará” (Mateo)

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-“¿? No puede ser” (Simón) al centro

-“¿Cómo?” (Tadeo)

Pedro, Judas y Juan

Pedro, el primer Papa, le toca el hombro con la mano a Juan, el más joven, para decirle al oído: “Pregúntale quién es? ¿Quién le traicionará?” Busca la mano derecha de Pedro y encontrarás que sostiene un cuchillo, un gesto de querer aplicar justicia e indagar quién es el traidor.

Judas, entre ellos dos, con la bolsa del dinero en la mano derecha, no sabe dónde mirar. Con la misma mano derecha tira la sal, por eso se dice que tirar la sal es de mala suerte (ya sabemos que no es cierto, pero en la mente de da Vinci así fue concebida esta pintura). Por otro lado, si te fijas con atención, todos tienen una ligera aureola, menos Judas.

Andrés, Santiago el menor y Bartolomé

Andrés levanta las manos sorprendido. Santiago el Menor le toca la espalda a Pedro para preguntarle si sabe algo que ellos desconocen. Bartolomé se levanta con las manos sobre la mesa dispuesto “a cualquier cosa” para identificar al traidor.