La Iglesia ha desarrollado durante su historia distintos símbolos para representar a Jesús. Probablemente el más conocido sea el pez (Ichthys) ya que son la iniciales de Iesous Christos Theou Yios Soter (Jesucristo Hijo de Dios Salvador). 

Pero hay un símbolo que a muchos todavía les causa sorpresa: Un Pelícano. En efecto, la Iglesia compara a Jesús con un pelícano por una razón que, créeme, vale la pena conocer. ¡Te ayudará a entender de una manera nueva cuánto nos ha amado el Señor!

Jesús Pelícano

Tal vez el animal que más relacionamos con la divinidad sea la paloma blanca, símbolo del Espíritu Santo. En cambio, relacionar a Dios con un pelícano puede que nos cueste un poco de trabajo.

Y tiene sentido. Un pelícano no es precisamente el ave más bonita del mundo. Tampoco es muy ágil o poderosa. ¿Cómo se explica que la Iglesia compare a Cristo con esta ave? La explicación es muy sencilla.

Una de las características físicas más evidentes del pelícano es su largo pico. En la bolsa que tiene bajo su gran pico, la madre pelícano recoge alimentos para sus crías (que aún no pueden pescar por sí mismas).

Debido a su largo pico, la madre pelícano suele lastimarse en su intento por alimentar a sus crías. Este hecho hizo que en la antigüedad muchos creyeran que en realidad la madre pelícano picaba su propia carne con tal de alimentar a sus crías y evitar que estas perdieran la vida. ¡Es justo aquí donde nace la comparación con Cristo!

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Efectivamente, Jesús actúa como este antiguo mito sobre los pelícanos. Cristo nos alimenta en cada Santa Misa con su Cuerpo y con su Sangre en la Santa Eucaristía. Y este gran regalo no sería posible si es que Él mismo no se hubiera sacrificado en la cruz.

Un canto que nos habla de esta comparación

Consciente de esta coparación, el gran Santo Tomás de Aquino compuso un himno eucarístico llamado Adoro te devote. En este himno, Santo Tomás alaba al Señor diciendo Pie pellicane, Iesu Domine, Me immundum munda tuo sanguine (Señor Jesús, Pelícano bueno, límpiame mi inmundicia, con tu Sangre).