Todos conocemos la melodía del famoso «Ave María de Fátima» y seguramente tú la debes haber cantado más de una vez en tu parroquia. Es un canto precioso, sin embargo una de sus estrofas más «fuertes» es muchas veces olvidada y hasta censurada. Pero no te preocupes, que aquí te comparto la letra para que la cantes cuando desees.

Seguramente ya conocías estas estrofas:

«El trece de mayo la Virgen María bajó de los cielos a Cova da Iria. Ave, ave, ave María. Ave, ave, ave María.

A tres pastorcitos la Madre de Dios descubre el misterio de su corazón. Ave, ave, ave María. Ave, ave, ave María.

Haced penitencia, haced oración, por los pecadores implorad perdón. Ave, ave, ave María. Ave, ave, ave María.

El Santo Rosario constantes rezad y la Paz del mundo el Señor dará. Ave, ave, ave María. Ave, ave, ave María.

De vuestros hijitos oh Madre escuchad la tierna plegaria y dadnos la paz. Ave, ave, ave María. Ave, ave, ave María.

¡Qué llena de encantos se ofrece María! ¡Qué bella y qué pura en Cova da Iria! Ave, ave, ave María. Ave, ave, ave María».

¿Qué estrofa falta?

Esta es la estrofa que muchas veces olvidamos cantar. ¿Crees que deberíamos obviarla?

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«Las modas arrastran al fuego infernal, vestid con decencia si os queréis salvar. Ave, ave, ave María. Ave, ave, ave María«.

Una estrofa cada vez más necesaria

En uno de sus mensajes en Fátima, nuestra Madre del cielo hizo esta severa advertencia:

«Los pecados que más almas llevan al infierno son los pecados de impureza. Vendrán ciertas modas que ofenderán mucho a Nuestro Señor. Las personas que sirven a Dios no deben seguir esas modas».

Lo dijo hace más de 100 años y no se equivocó. Todos somos testigos de cómo poco a poco se normalizan ciertas modas que evidentemente son incompatibles con la vida de un cristiano. Esto se da en el vestir, en la música, en lo ideológico etc.

Por supuesto que con esto no decimos que se tengan que desechar todas las modas. Sin duda hay muchas inofensivas y hasta positivas. Pero debemos saber discernir lo que es o no del agrado de Dios.