Traducido y adaptado de Fr. Z’s Blog.

El Papa Francisco y el Gran Imán de Al-Azhar, Ahamad al-Tayyib, firmaron un documento sobre la «Fratenidad humana por la paz mundial y la convivencia común».

El documento presenta algunas afirmaciones interesantes. La siguiente ha hecho que muchos se rasquen la cabeza:

«La libertad es un derecho de toda persona: todos disfrutan de la libertad de credo, de pensamiento, de expresión y de acción. El pluralismo y la diversidad de religión, color, sexo, raza y lengua son expresión de una sabia voluntad divina, con la que Dios creó a los seres humanos. Esta Sabiduría Divina es la fuente de la que proviene el derecho a la libertad de credo y a la libertad de ser diferente. Por esto se condena el hecho de que se obligue a la gente a adherir a una religión o cultura determinada, como también de que se imponga un estilo de civilización que los demás no aceptan».

¿Lo entiendes? «El pluralismo y la diversidad de religión» son «voluntad de Dios».

Debemos buscar una manera de entender esto sin que parezca una herejía. Tengan en cuenta que, después de esa frase incómoda, la continuación habla de nuestra libertad de creer, etc. Eso sugiere una solución.

Dios no quiso una diversidad de religiones en el sentido de que todas las religiones son caminos iguales hacia Él. Las falsas religiones son malas. Dios no quiere activamente el mal.

Cuando hablamos de la voluntad de Dios hacemos dos distinciones. Dios tiene una «voluntad activa o positiva» y una «voluntad permisiva«. La «voluntad activa» de Dios concierne a lo que es bueno, verdadero y bello. Por otro lado, Dios tiene una «voluntad permisiva» por la cual Él permite que ocurran cosas que no están de acuerdo con el orden que Él estableció.

Por ejemplo, Dios creó a Adán y Eva para vivir de cierta manera según su naturaleza y su voluntad. Sin embargo, Él previó que caerían y Él les permitió caer. Por su voluntad activa debían vivir de cierta manera. Por Su voluntad permisiva se desviaron y cayeron. Al final, incluso todo lo que Dios permite que salga mal eventualmente será corregido.

Consideren la variedad de idiomas que Dios impuso en el incidente de Babel en Génesis 11. Eso fue un signo de la desaprobación y el castigo medicinal de Dios. Dios quiso que la gente confiara en Él, no en sus propias obras. Les permitió desafiarlo y confiar en sí mismos. La variedad de idiomas que impuso fue un castigo para el mal, que en última instancia tuvo como objetivo corregir su comportamiento y también para prefigurar el evento de Pentecostés.

¿Dios quiso positiva y activamente la malvada y desgarradora religión de los aztecas? Él lo permitió. Pero se demostró que la grandeza de la Madre de Dios es mucho mayor cuando, por su intercesión, ese mal llegó a su fin.

¿Dios quiso positiva y activamente la vasta multiplicación de las sectas cristianas, contrariamente a la oración de Cristo «para que todos sean uno?

Dios quiere ciertas cosas por su voluntad positiva o activa. Dios permite que ocurra lo contrario por su voluntad permisiva. En cualquier caso, nada sucede fuera de la voluntad de Dios, que es omnisciente, omnipresente y omnipotente.

Dios permite el mal y saca mayores bienes del mal que Él permite.

Lean el documento de esta manera, es decir, que por la voluntad permisiva de Dios hay una multiplicidad de religiones, etc., esa declaración en el documento, arriba, es aceptable.

Si leen la declaración para decir que por la voluntad positiva o activa de Dios hay una multiplicidad de religiones, eso es un error. Eso le imputaría a Dios la voluntad activa de las religiones falsas y, por lo tanto, del mal, lo cual es imposible y contrario a la razón.

Dios no puede hacer la maldad positivamente. Dios solo puede, por Su naturaleza, permisivamente hacer el mal.

No sé lo que pretendían los escritores del documento. Solo estoy diciendo la verdad sobre lo que está escrito.

Traducido y adaptado de Fr. Z’s Blog.