San Juan Bosco suele ser recordado como el santo de los jóvenes. Se sabe que tenía mucho carisma, y fue un gran maestro y sacerdote. Su gran personalidad y testimonio acercó a muchísimos jóvenes a la fe católica.

Pero además de ser un santo muy carismático, también fue un hombre de doctrina firme. Prueba de ello es un libro de apologética titulado “Il Cattolico istruito nella sua religione: trattenimenti di un padre di famiglia co’ suoi figliuoli, secondo i bisogni del tempo” (El Católico instruido en su religión: Conversaciones de un padre de familia con sus hijos, según las necesidades del tiempo) que él mismo escribió en el año 1853.

Es un libro altamente recomendable, pero hoy comparto con ustedes un fragmento de la “Plática XIII” de su libro en el que desarrolla su pensamiento sobre el Mahometanismo (Islam). El texto está en formato de diálogo entre un padre y su hijo.

¡Con qué claridad hablan los santos!

PLÁTICA XXIII: EL MAHOMETANISMO

Hijos: ¿En qué cosa propiamente consiste la religión de Mahoma?

Padre: La religión de Mahoma consiste en una monstruosa mezcolanza de judaísmo, de paganismo y de cristianismo. El libro de la ley mahometana es llamado Alcorán, o sea, libro por excelencia [Alcorán significa recitación, N. del T.]. Esta religión también es llamada Turca porque está muy difundida en la Turquía [Turquía era como entonces se conocía en Europa al Imperio Otomano]; Musulmana por Musul, nombre que los mahometanos dan al director de la oración; Islamismo, del nombre de algunos de sus reformadores; pero es siempre la misma religión fundada por Mahoma.

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Hijos: ¿Por qué Mahoma hizo esa mezcolanza de varias religiones?

Padre: Porque como los pueblos de la Arabia eran en parte judíos, en parte cristianos, y otros paganos, él, para llevarlos a todos a seguirle, tomó una parte de las religiones que profesaban, y escogió especialmente aquellos puntos que pudieran mayormente favorecer los placeres sensuales.

Hijos: ¿Puede decirse propiamente que Mahoma fuese un hombre letrado?

Padre: De ninguna manera, ni mucho menos sabía escribir; y para componer su Alcorán fue ayudado de un hebreo y de un monje apóstata. Hablando de la Historia Sagrada confunde un hecho con el otro; por ejemplo, atribuye a María, hermana de Moisés, más hechos que los que conciernen a María, madre de Jesucristo, con muchísimos otros despropósitos.

Hijos: Esto me parece impresionante: si Mahoma era ignorante, ni hizo ningún milagro, ¿cómo pudo propagar su religión?

Padre: Mahoma propagó su religión, no con milagros o con la persuasión de las palabras, sino con la fuerza de las armas. Religión que, favoreciendo toda suerte de libertinaje, en poco tiempo hizo convertir a Mahoma en jefe de una formidabile tropa de milicianos. Con ellos recorría los países del Oriente ganándose a las gentes, no con insinuarles la verdad, ni con milagros o profecías; sino que por único argumento alzaba la espada sobre las cabezas de los vencidos gritando: o creer o morir.

Hijos: Qué canalla, ¿son estos los argumentos que se deben usar para convertir a la gente? Sin duda, siendo Mahoma tan ignorante, ¿hubiera diseminado en el Corán muchos errores?

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Padre: El Alcorán contiene una serie de errores a cual más inmensos contra la moral y contra el culto del verdadero Dios. Por ejemplo, excusa de pecado a quien niega a Dios por temor de la muerte; permite la venganza; asegura a sus secuaces un paraíso, pero lleno de solos placeres terrenos. En resumen, la doctrina de este falso profeta permite cosas tan obscenas, que el alma cristiana tiene horror de mencionar.

Hijos: ¿Qué diferencia hay entre la Iglesia Cristiana y la Mahometana?

Padre: La diferencia es grandísima. Mahoma fundó su religión con la violencia y con las armas: Jesucristo fundó su Iglesia con palabras de paz, sirvéndose de los pobres sus discípulos. Mahoma fomentaba las pasiones, Jesucristo mandaba el negarse a sí mismo. Mahoma no hizo ningún milagro, Jesucristo hizo muchísimos milagros a plena luz del día y en presencia de innumerables multitudes. Las doctrinas de Mahoma son ridículas, inmorales y corruptoras: las de Jesucristo son augustas, sublimes y purísimas. En Mahoma no se cumplió ninguna profecía; en Jesucristo se cumplen todas. En síntesis, la Religión Cristiana, en cierta manera, conduce al hombre feliz en este mundo para elevarlo después a los gozos del Cielo; Mahoma degrada y envilece la naturaleza humana, y cifrando la felicidad en los placeres carnales, reduce al hombre al grado de los animales inmundos.

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San Juan Bosco, «Il Cattolico istruito nella sua religione: trattenimenti di un padre di famiglia co’ suoi figliuoli, secondo i bisogni del tempo». Turín, 1853.