La Diócesis de Tucson en Estados Unidos acaba de confirmar el fallecimiento del padre Raúl Valencia, quien en vida, además de ser conocido por ser el sacerdote más pequeño del mundo, demostró tener un gran corazón por su trabajo y amor que irradiaba. Conoce aquí un poco de su hermoso testimonio de vida.

El carismático sacerdote nacido en México pero radicado en los Estados Unidos medía tan solo 1 metro con 28 centímetros, pero para todos los que le conocieron el padre Raúl Valencia era un gigante de la fe.

Hace un par de años contó para Aleteia que en su juventud él fue dentista de profesión durante 11 años. Una vez, mientras colaboraba con un retiro de jóvenes, tuvo un accidente en el que se fracturó un brazo. En el hospital conoció a unos misioneros que le invitaron a un retiro personal que se convirtió en el descubrimiento de su vocación sacerdotal.

Luego del retiro Raúl Valencia comenzó a sentir el llamado de Dios al sacerdocio. «Señor, pero si ayudo en el grupo de jóvenes, en mi profesión ayudo a la gente que no puede pagar dentista, doy higiene bucal en las zonas más pobres… ¿qué más quieres?… estoy dando el 50% o 60%», cuenta que le decía al Señor en oración. Sin embargo Dios le pedía el 100% y luego de un año de discernimiento por fin aceptó la vocación a la que Dios le llamaba.

Su sacerdocio

El P. Valencia fue ordenado en 2003 por Mons. Gerald F. Kicanas, y desde entonces ha tenido un ministerio sacerdotal bastante fructífero.

«Si antes como dentista dejaba a la gente con la boca abierta, ahora como sacerdote las sigo dejando con la boca abierta pero por mi pequeñez», contaba el padre Raúl con mucho sentido del humor, «pero Dios se vale de nuestra pequeñez para llamar la atención y ahora evangelizar».

Él también afirmaba que «esta pequeñez no es un impedimento, es una herramienta, es una fuerza para gloria de Dios, y hacer las cosas en su nombre».

En efecto, en el ejercicio de su ministerio sacerdotal su baja estatura se convirtió en un don «porque rompes barreras, no hay un ‘con que no puedo’, no hay límites, no hay barreras; al contrario, es una oportunidad de decirle a quien se sienta acomplejado que sí se puede hacer, y si lo hacemos para gloria de Dios tiene mayor trascendencia, entonces tiene sentido lo que hacemos».

Cuando le preguntaban cuál era su mayor sueño, el padre Raúl Valencia respondía «mi sueño es morir siendo sacerdote, para su gloria, y tratar de ayudar gente a salvarse, a conocer a Cristo».

El padre Raúl falleció la mañana del 7 de febrero del 2020 en un choque ocurrido en la carretera interestatal cerca de Duval Mine Road cuando se dirigía a visitar a su familia.