Antes de comenzar, debo contarles la historia detrás de este articulo academico.

Soy estudiante de Licenciatura en Ciencias del Lenguaje y Literatura, estudio en el segundo centro de estudios más Marxista de mi pais: La Universidad de El Salvador. (El primero es la UCA, lo manejan Jesuitas :v)

Este es un fragmento de un articulo academico realizado para la catedra de Filosofia del Lenguaje, era un estudio sobre «El Concepto de lo Mental» de Gilbert Ryle. Sintetizando el libro, explicaba la contraposicion del autor en torno a las ideas de Descartes sobre los procesos mentales del hombre, lo que Gilbert llamó «El Fantasma de la Maquina». El texto unicamente utiliza los conceptos de «mente» y «cuerpo» (al menos según mi edicion).

Al ver que los conceptos no lograban concretar la totalidad del desarrollo cognitivo del hombre y, que Ryle no lograba explicar a ciencia cierta el origen de los procesos no adjudicables a la materia que se dan en el hombre, decidi introducir la categoria de «alma» como complemento o solucion a este conflicto.

En la segunda gran universidad marxista de mi pais, hable de Dios.

Este fue el resultado, espero lo disfruten.

García (2007) define el alma como “el principio animador o vivificador de los cuerpos vivientes” (García, 2007, p 26). Esta cualidad es propia de los cuerpos vivientes, según el autor, los cuerpos vivientes no viven por el hecho de ser cuerpos, sino por poseer alma. Esto cataloga al alma como “principio de vida”.

Una de las preguntas que surge con esta declaración es: ¿Es el alma el que genera las acciones físicas del cuerpo? A lo que el autor responde: “… cuando hablamos del alma no nos referimos a una facultad concreta de un ser viviente. Nos referimos al principio mas radical, que engloba a todas las facultades” (García, 2007, p 26). Se entiende entonces que, el alma es el primer motor de todas las facultades del hombre, más no el hacedor principal de las acciones materiales del hombre. Por ejemplo: caminar es una facultad locomotora, física, no metafísica.

Este concepto se puede sintetizar, tal como a lo largo de la historia de la filosofía lo ha hecho, con el concepto de motor. A continuación, se desarrollará este concepto.

Aristóteles desarrolla el concepto del alma en el hombre de la siguiente forma: “El alma es aquello por lo que primeramente vivimos, sentimos, nos movemos y entendemos” (Aristóteles, De anima, II, c. 2, 413b 11-12). La pregunta que surge al respecto de este concepto seria: ¿Cómo probar físicamente la existencia del alma?

En principio, es absurdo pedir pruebas físicas de un aspecto metafísico del hombre. Sin embargo, el Padre Manuel Carreira, en el programa “Lagrimas en la lluvia” del 10 de febrero del año 2013, expuso una teoría física que prueba la existencia de actividad humana no adjudicable a la materia, la cual se le atribuye al alma la cual es dada por Dios.

Carreira (2013) define en primer lugar el concepto de materia como: “Todo y solo lo que actúa por una de las cuatro fuerzas de la materia, la gravitatoria, la electromagnética, la nuclear fuerte y la nuclear débil” (Carreira Vérez, S.J., 2013). Esta definición la toma con la base que, en el ámbito de la ciencia, los términos se definen según sus actividades.

Su argumento continuo con la siguiente pregunta: ¿Cuál de esas cuatro fuerzas explica la creación de una poesía? ¿Cuál de esas cuatro fuerzas explica las ganas de vivir, de encontrar bondad, belleza y bien en el hombre?

Algunos podrían responder estas preguntas de la siguiente forma: las neuronas, tras su trabajo neuronal, poseen la facultad de crear arte, percibir el bien, amar. Este planteamiento es el mismo error de Descartes tras la mecánica de Galileo, atribuir a la materia, a los procesos físicos, aspectos metafísicos.

La creación de una poesía, el amor, la bondad, el bien son realidades metafísicas dado que, no son perceptibles físicamente en la realidad material, no existe un medidor físico de estos aspectos ni son capaces de materializarse para ser distribuidos.

El argumento de Carreira concluye de la siguiente forma:

“Si el hombre tiene una actividad que no se puede atribuir a las cuatro fuerzas de la materia, tiene que haber una realidad distinta de la materia como causa de esa actividad. Si en el ser humano hay algo que no es materia entonces tengo derecho a preguntar acerca de ese algo y de su supervivencia o no supervivencia. En el hombre existe una actividad no atribuible a la materia” (Carreira Vérez, S.J., 2013)

            ¿Cómo esta actividad inmaterial del hombre puede ser atribuible a Dios? Para responder esta pregunta se tendrán en cuenta dos bases teóricas. Es válido adscribirse, como fuente teórica, a la definición de Dios que da la RAE como “hacedor del universo”. Por consiguiente, se apoyará esta definición con apoyo de la “vía de la causalidad” de Santo Tomas de Aquino (2001), tomado de la Summa Teologica.

            La tesis de Santo Tomás de Aquino (2001) respecto a la existencia de Dios radica en que todo objeto de la realidad material posee una causa, y esta causa debe tener un origen, este origen es, Dios. Dice el autor:

            “La segunda es la que se deduce de la causa eficiente. Pues nos encontramos que en el mundo sensible hay un orden de causas eficientes. Sin embargo, no encontramos, ni es posible, que algo sea causa eficiente de si mismo, pues seria anterior a si mismo, cosa imposible. En las causas eficientes no es posible proceder indefinidamente porque todas en todas las causas eficientes hay un orden: la primera causa de la intermedia, y esta, sea una o múltiple, lo es de la última. Puesto que, si se quita la causa, desaparece el efecto, si el orden de las causas eficientes no existiera la primera, no se daría tampoco la ultima ni la intermedia. Si en las causas eficientes llevásemos hasta el infinito este proceder, no existiría la primera causa eficiente; en consecuencia, no habría efecto ultimo ni causa intermedia; y esto es absolutamente falso. Por lo tanto, es necesario admitir una causa eficiente primera. Todos la llaman Dios.” (Aquino, T. (2001). Summa Teologica (4th ed) p. 112)

            Como síntesis general, si existe un orden causal en la persona de Dios como primera causa para la creación del universo, y Dios es lógicamente relacionable al concepto de alma, dado que, ambas son de carácter inmaterial, atemporal, con capacidad creadora. Esto lleva al posible origen de la actividad fuera de la materia en el hombre. Si Dios es la primera causa, y el hombre es causado por el accionar de Dios, se puede argüir que Dios es el origen inmaterial del alma. Esta alma es el motor de las intenciones y motivaciones del hombre las cuales, erróneamente, Descartes intento adscribir bajo el concepto de “mente” con un sentido individualista y Ryle, al no encontrar lógicamente razonable esta teoría, desmonto explicando las actividades tanto físicas como de orden metafísica dentro del hombre, sin dar respuestas certeras a cerca de este origen.

Referencias.

  • Aquino, T. (2001). Summa Teologica (4th ed.). Madrid: Biblioteca de autores cristianos.
  • Aristóteles, De anima, II, c. 2, 413b 11-12
  • Beuchot, M. (1997). Argumentación y falacias en Aristóteles. México: Universidad Panamericana, Facultad de Filosofía.
  • Carreira Vérez, S.J., M. (2013). Lágrimas en la lluvia – La Vejez [TV]. España.
  • García López, J. (2007). El alma humana y otros escritos inéditos (1st ed.). Pamplona: Cuadernos de anuario filosófico.
  • Ockham, G. (1994). Suma de lógica (1st ed.). Bogotá́: Grupo Editorial Norma.
  • Ryle, G. (2005). El concepto de lo mental (1st ed.). Barcelona: Paidós.
  • Urbina, D. (2016). ¿DIOS EXISTE? EL LIBRO QUE TODO CREYENTE DEBERÁ (Y TODO ATEO TEMERÁ) LEER (1st ed.). Charleston SC: CreateSpace.