Ante la escasez de vocaciones sacerdotales, durante el último sínodo algunos padres sinodales propusieron la ordenación de diaconisas para la Amazonía. Por eso en una sección de su reciente exhortación apostólica Querida Amazonía el Papa Francisco da respuesta a esta propuesta.

En Querida Amazonía el Papa Francisco aborda el tema de «La fuerza y don de las mujeres» desde el párrafo 99 hasta el 103. Allí el Santo Padre recuerda que «en la Amazonia hay comunidades que se han sostenido y han transmitido la fe durante mucho tiempo sin que algún sacerdote pasara por allí, aun durante décadas. Esto ocurrió gracias a la presencia de mujeres fuertes y generosas: bautizadoras, catequistas, rezadoras, misioneras, ciertamente llamadas e impulsadas por el Espíritu Santo«.

El Papa hace hincapié en que este hecho nos debe invitar a ampliar la mirada para no ver a la Iglesia desde meras «estructuras funcionales» y que no debemos caer en el reduccionismo que «nos llevaría a pensar que se otorgaría a las mujeres un status y una participación mayor en la Iglesia sólo si se les diera acceso al Orden sagrado«.

Nota importante: Según el Catecismo de la Iglesia Católica, «los grados de participación sacerdotal (episcopado y presbiterado) y el grado de servicio (diaconado) son los tres conferidos por un acto sacramental llamado ‘ordenación’, es decir, por el sacramento del Orden«.

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Esto «nos orientaría a clericalizar a las mujeres, disminuiría el gran valor de lo que ellas ya han dado y provocaría sutilmente un empobrecimiento de su aporte indispensable«, advierte el Santo Padre.

El Papa Francisco explica que «Jesucristo se presenta como Esposo de la comunidad que celebra la Eucaristía, a través de la figura de un varón que la preside como signo del único Sacerdote«.

También el Obispo de Roma recuerda que «las mujeres hacen su aporte a la Iglesia según su modo propio y prolongando la fuerza y la ternura de María, la Madre. De este modo no nos limitamos a un planteamiento funcional, sino que entramos en la estructura íntima de la Iglesia. Así comprendemos radicalmente por qué sin las mujeres ella se derrumba, como se habrían caído a pedazos tantas comunidades de la Amazonia si no hubieran estado allí las mujeres, sosteniéndolas, conteniéndolas y cuidándolas. Esto muestra cuál es su poder característico».

Finalmente, el sucesor de San Pedro nos invita a rescatar aquello que le ha dado tanto protagonismo a la mujer en la Amazonía y a «estimular el surgimiento de otros servicios y carismas femeninos, que respondan a las necesidades específicas de los pueblos amazónicos en este momento histórico».

«En una Iglesia sinodal las mujeres, que de hecho desempeñan un papel central en las comunidades amazónicas, deberían poder acceder a funciones e incluso a servicios eclesiales que no requieren el Orden sagrado y permitan expresar mejor su lugar propio«, concluye el Santo Padre.

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