Por primera vez en la historia de la Iglesia, un Papa celebró una Misa en la Basílica de San Pedro según el Rito Zairense. Este rito es una de las pocas formas de celebrar la Misa en las que danzar y aplaudir no son considerados abusos litúrgicos.

El Rito Zairense, también llamado zaireño o congoleño, fue aprobado en el año 1988 por San Juan Pablo II mediante el decreto Zairensium Regionum, y puede ser usado en dicha diócesis africana y en las capellanías católicas de la comunidad congolesa al rededor del mundo.

De este modo, el Rito Zairense constituye una adaptación del Rito Romano Ordinario que todos conocemos pero con elementos propios de la cultura congoleña.

En este rito está contemplado que tanto los fieles asistentes como el sacerdote celebrante participen con danzas, palmas y levantando las manos al cielo al ritmo de cánticos acompañados por tambores e instrumentos musicales tradicionales.

En la forma de la Misa en este rito también se aprecian algunas alteraciones con respecto a nuestro rito romano. Por ejemplo, al principio destacan las letanías de los santos y la invocación de los antepasados que con corazón recto están en comunión con Dios.

Por su parte, el «Kirye» y el «rito de la paz» son rezados después de la homilía y antes del ofertorio.

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El Rito Zairense no es una «Misa Afro»

En América algunos grupos han inventado algo extraño al que llaman «Misa afro» que no tiene ninguna relación con el verdadero rito zairense.

La mal llamada «Misa afro» no tiene ninguna aprobación eclesiástica y es básicamente el Rito Latino Romano que todos celebramos pero absurdamente llena de abusos litúrgicos como danzantes de capoeira, coreografías, bailes desenfrenados, etc.