Este es el sexto artículo del “Curso de Apologética: demostración de la existencia de Dios”. Para ver el temario haz click aquí.

                La base teórica que se utilizará en el desarrollo de este artículo serán: Santo Tomás de Aquino con la Suma Teológica, Dante Urbina con su libro “¿Dios existe?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer”.

                Teniendo la mayor y más lógica academia dentro de este curso, es necesario situar como base teórica principal el gran texto de Santo Tomás de Aquino. Dice en su texto.

“La cuarta se deduce de la jerarquía de valores que encontramos en las cosas. Pues nos encontramos que la bondad, la veracidad, la nobleza y otros valores se dan en las cosas. En unas más y en otras menos. Pero este más y este menos se dice de las cosas en cuanto se aproximan más o menos a lo máximo. Así, caliente se dice de aquello que se aproxima más al máximo calor. Hay algo, por tanto, que es muy veraz, muy bueno, muy noble; y, en consecuencia, es el máximo ser; pues las cosas que son sumamente verdaderas, son seres máximos, como se dicen en II Metaphys. Como quiera que en cualquier género, lo máximo se convierte en causa de lo que pertenece a tal género – así el fuego, que es el máximo calor, es causa de todos los calores, como se explica en el mismo libro- del mismo modo hay algo que en todos los seres es causa de su existir, de su bondad, de cualquier otra perfección. Le llamamos Dios.” Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, 1° parte, art 3, n5.

               U. Dante (2016) desarrolla las bases de la cuarta vía de la siguiente forma.

  1. Existen diversos grados y formas de perfección en los seres.
  2. Los seres de nuestra experiencia, de nuestra realidad, poseen grados o formas de perfección dejando dos posibilidades, que posean los grados de perfección por si mismos o son recibidos de otros. Al respecto de la primera, presenta una imposibilidad de realización dado que, si los seres de nuestra realidad poseen grados de perfección por sí mismos, esta sería finita, lo cual es falso dado que, como denota nuestra percepción, es finita en grado y forma. Por lo tanto, reciben su perfección de un ser externo.
  3. El ser externo dador de perfección debe, por defecto, no recibir sus perfecciones de otro ser. Esto se convertiría en un ad infinitum. Caso contrario no podríamos encontrar seres con carga de perfección en nuestra realidad. Por lo tanto, el ser externo dador de perfecciones debe poseer la perfección por sí mismo en plenitud, debe ser la causa de la perfección en grados y formas de los seres en nuestra realidad.
  4. Este ser no es perfectible. Es máxima y plenamente perfecto, esto le da la cualidad de ser dador de perfección.
  5. Este ser máxima y plenamente perfecto es Dios.
  6. Luego, Dios existe.

                Comencemos a explicar las premisas.

  • Existen diversos grados y formas de perfección de los seres.

                U. Dante (2016) sitúa el punto central (perfección), como una cualidad del ser, una cualidad de orden ontológica. Un ejemplo para la visualización de los grados de perfección en diversos seres es la belleza femenina, una obra musical, un texto literario, una catedral, una pintura. Todos estos son diversos grados de perfección en el rango de belleza. Por otra parte, las actitudes como la bondad o la nobleza, marca cierta superioridad a nivel ontológico entre seres distintos. La scala naturae de Aristóteles se cumple.

                Los grados de nobleza o perfección de las cosas se da en torno a su ser integral en la realidad física, un perro será más noble que una rosa, dado que el perro cumple con las consideraciones humanas a mayor escala que una rosa, y por qué el perro posee facultades físicas superiores a las de la rosa.

  • Toda perfección limitada, en grado o forma, debe ser causada por otro.

                Los grados de perfección, al ser percibida de distintos grados y formas, debe ser dada por esencia, es decir, proviene de sí mismo,  o ser recibida por la participación de otro ser.

                En torno a la primera, si la perfección de los seres proviene de sí mismos, sería una perfección finita, dicha perfección se agotaría. Esto se convierte en una imposibilidad. Por ejemplo:

“La persona más inteligente no agota en sí toda la perfección de la inteligencia porque siempre es posible que haya alguien más inteligente o conozca mejor otras cosas, y la mujer bella no agota toda la perfección de la belleza porque no incluye en sí la belleza propia de la pieza musical o de la construcción arquitectónica.” (U. Dante. 2016. Pp. 110).

                En suma, la perfección de los seres no es dada por la esencia de si mismos dada la limitante de grado y forma que esta tendría.

  • No es posible una cadena infinita de transferencia de perfecciones; por tanto; es necesario llegar a un ser esencial y máximamente perfecto.

                Dado que la perfección de los seres debe ser recibida por otro, es imposible argumentar la regresión infinita de dadores de perfección, eso es una falacia ad infinitum. Suponiendo que esta falacia es válida, no se podría encontrar perfección en los seres de nuestra experiencia física dada la infinita transmisión de perfección. Por lo tanto, es necesario plantear un punto de origen dador de todas las perfecciones de la realidad. Ejemplificando esto. Al calentar el café del desayuno, necesitamos una fuente de calor, eléctrica o por gas o por leña, para proveer calor necesario para calentar el café. Así, nos damos cuenta que el fuego necesita, para mantener su perfección (calor) de otros seres externos a él.

  • Este ser esencial y máximamente Perfecto es Dios.

                Dado que, el ser necesario para dar la perfección a todos los seres, debe de ser máximamente perfecto en forma y grado, con una existencia efectiva, se concluye que estas características se identifican con Dios. Esto dado que, existe una correspondencia del ser particular (las cosas) con el ser subsistente, el cual es sumamente perfecto, inicio de todas las cosas y el no es dependiente de nadie. Estas características cumplen con Dios, el ser esencial y máximamente perfecto.

  • Dios existe.

                Dado que es imposible la perfección de las cosas por esencia de los mismos, y la necesidad de un ser  con existencia plena, perfectísimo, primer perfecto y dador de perfección, y que este ser perfectísimo se identifica con Dios, es un razonamiento lógico, dadas las premisas verdaderas, que si la perfección de las cosas depende de un inicio, y este inicio es correspondiente a Dios a totalidad, Dios existe.

Que Dios nos de la valentía no solo de defenderlo, en todo momento, en toda academia, sino de vivirlo.

Ad Maiorem Dei Gloriam