Este es el quinto artículo del “Curso de Apologética: demostración de la existencia de Dios”. Para ver el temario haz click aquí.

El argumento de la contingencia es la tercera vía planteada por Santo Tomás de Aquino para la demostración de la existencia de Dios. Para muchos este argumento es el mejor por parte del Aquinate.

Antes de pasar a la formulación de este argumento, hemos de aclarar lo que es la contingencia o un ser contingente: dicho de manera sencilla, «un ser contingente se define como un ser que depende de otro para existir» (Dante A. Urbina, «¿Dios existe?», 2016). Este (la contingencia) es el único principio en el que se basa el argumento, lo demás se deduce partiendo de esto.

Formulación del argumento

La formulación del argumento se puede resumir en cuatro premisas y la conclusión de la siguiente forma:

P1: Existen los seres contingentes.
P2: Todo ser contingente depende de otro para existir.
P3: Es imposible una cadena infinita de seres contingentes, por tanto existe un Ser Subsistente.
P4: Este Ser Subsistente es Dios.
C: Dios existe.

Pasemos a explicar cada una de las premisas.

Existen los seres contingentes

Dada la definición de lo que es un ser contingente, por nuestra experiencia es fácil notar la existencia de estos. Nos damos cuenta de que nuestro computador depende de que alguien lo halla diseñado, de que alguien lo haya armado, etc. Nos damos cuenta de que nuestros libros de la repisa dependen de que alguien los haya escrito e impreso. Notamos incluso que nosotros mismos dependemos de los alimentos, del oxígeno, de que nuestros padres se hayan conocido. Hay una infinidad de ejemplos que podríamos plantear para dejar en claro esta idea. La contingencia está por todos lados, es decir, los seres que dependen de otros seres para existir están por todos lados, y esto lo hemos notado desde que aprendimos a razonar un poco, sólo que tal vez no sabíamos que se le podía llamar de esa forma.

Todo ser contingente depende de otro para existir

Más profundamente, la definición de «ser contingente» que da Santo Tomás es un ser que tiene la posibilidad de no-ser. De este modo, nos damos cuenta de que nuestro computador tiene la posibilidad de no-ser si este no hubiera sido construido. Notamos que los libros de la repisa tienen la posibilidad de no-ser si estos no hubieran sido escritos. Notamos que nosotros mismos tenemos la posibilidad de no-ser si no hubiera oxígeno, alimento o si nuestros padres no se hubieran conocido.

De este modo queda más que claro que todo ser contingente depende de otro para existir.

Es imposible una cadena infinita de seres contingentes, por tanto existe un Ser Subsistente

En el argumento de la 1ra vía (del movimiento) ya hemos hablado acerca de por qué no puede haber una cadena infinita de seres que mueven a otros seres. En este caso también se puede plantear el mismo problema: estamos en un punto concreto de la cadena de seres contingentes, pero suponiendo que la cadena sea infinita entonces es imposible que hayamos llegado a este punto de la cadena ¿por qué? porque en este momento en que lees esto la cadena está terminada en este punto, pero eso sería un infinito terminado y eso es un absurdo intrínseco.

Expliquemos la idea con otro ejemplo. Si yo dijera que antes de terminar este artículo escribí un infinito número de palabras ¿sería creíble? No, eso sería un absurdo intrínseco, aún estaría escribiendo palabras y nunca terminaría. Es por eso que dado que en este preciso momento la cadena está en su último punto (lo cual no significa necesariamente que no seguirá), es erróneo decir que hubo infinitos seres anteriores a este punto.

Pero esperen, eso no es todo. Además del absurdo intrínseco también hay otro problema al plantear la infinidad de la cadena: ¿qué es lo que da el ser a dicha cadena? Hay dos opciones: que la cadena de seres contingentes exista por sí misma o que la cadena de seres contingentes tenga la existencia por otro. Pero la cadena no puede existir por sí misma «ya que cada miembro es contingente, y hemos convenido en que el total no tiene realidad aparte de sus miembros», como dijo Frederick Copleston (filósofo jesuita) en su legendario debate contra Bertrand Russell (agnóstico).

Simplifiquemos lo anterior: un conjunto de conejos (aunque fuese infinito) no puede darnos un borrego. De la misma manera un conjunto (aunque fuese infinito) de seres contingentes (que necesitan de otros para existir) no puede darnos lo subsistente (lo que existe por sí mismo y no por necesidad de otro). Puedes sumar ceros hasta el infinito pero eso jamás te hará obtener un uno.

En pocas palabras, si todos los seres fueran contingentes no existiría ninguno, pues no habría quién diera el ser. Si todos los seres fueran contingentes, no existiría nada en absoluto.

Para finalizar con la explicación de esta premisa, vemos que por los argumentos anteriormente planteados se hace necesario entonces postular la existencia de un ser no-contingente que dé el ser a la cadena de seres contingentes, es decir, se hace necesario postular un Ser Subsistente ¿Qué es un Ser Susbsistente? «Es el ser que existe por Sí mismo sin necesidad de ningún otro para existir» (Dante A. Urbina, «¿Dios existe?», 2016).

Este Ser Subsistente es Dios

En nuestro artículo sobre la 1ra vía (del movimiento) dijimos que «a Dios se le puede definir como ‘el Ser Subsistente’, es decir, aquél que tiene en sí mismo la plenitud del ser. Y aquí podríamos recordar cuando Dios se reveló a Moisés diciéndole ‘Yo soy el que soy’ (Éxodo 3,14)».

Pero esperen un momento, justamente por el razonamiento del punto anterior hemos dicho que es necesaria la existencia del Ser Subsistente, es decir, el Ser que no necesita de otro para existir, y como no necesita de otro para existir entonces posee la plenitud del Ser. Vemos que la definición de este Ser se corresponde con la definición de Dios, por tanto, este Ser Subsistente es Dios.

Quien pregunte «¿y quién le da la existencia a Dios?» no ha entendido en absoluto el argumento, pues la pregunta es absurda si sabemos que Dios posee la existencia por sí mismo y no por otro. Si alguien más le diera la existencia entonces no sería Dios. Dios es el primero de la cadena, el que no es contingente. Y ya hemos demostrado que forzosamente existe el Ser que no necesita de otro para existir.

Dios existe

Bajo un razonamiento deductivo, demostrando la veracidad de las premisas, se sigue la conclusión de que Dios existe, a menos que se quiera caer en irracionalidad.

Un saludo y un abrazo a todos los que han ido leyendo estos pequeños artículos, los invitamos a compartir este pequeño curso para que más personas puedan leerlos. Luchemos juntos cristianamente contra la irracionalidad de nuestros tiempos.

«Para entrar en la Iglesia hay que quitarse el sombrero, no la cabeza» (G. K. Chesterton).

Ad Maiorem Dei Gloriam.