El consumo excesivo de bebidas alcohólicas es dañino para la salud y también para el alma. Por algo la misma palabra de Dios nos advierte que «los borrachos NO heredarán el reino de Dios» 1 de Corintios 6, 9. Sin embargo, un consumo moderado del mismo no debería ser problemático.

De hecho el consumo responsable de cerveza forma parte de la historia de la Iglesia. Por ejemplo, la mejor cerveza del mundo es producida en monasterios trapenses y benedictinos. Por eso no es de extrañar que la Iglesia tenga una bendición oficial para esta bebida.

En el año 1614 el Papa Paulo publicó el RITUALE ROMANUM, cuyo capítulo VIII está enteramente dedicado a la bendición de cosas designadas al uno ordinario. Allí puedes hallar la bendición del pan, medicinas, queso, mantequilla y, porsupuesto la tradicional Benedictio Cerevisiae (Bendición de la cerveza).

Bendición de la Cerveza

«Bendice, Señor, esta cerveza criatura, que te has dignado a producir con el mejor grano: que sea un remedio saludable para la raza humana y concede por la invocación de tu Santo Nombre que quien beba de ella pueda obtener la salud del cuerpo y la paz del alma. Por Cristo, nuestro Señor.
R. AMÉN».

Nota del editor: Si usas esta bendición, no manejes.

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