Ayer tuve la oportunidad de vivir una Santa Misa en español en una parroquia que queda cerca del barrio donde me acabo de mudar. Me llamó la atención que la Misa fue celebrada con bastante reverencia, pero sobretodo la rápida y eficiente distribución de la Eucaristía gracias al uso de un tradicional COMULGATORIO.

Antiguamente en casi todos los templos teníamos al menos un comulgatorio, una especie de reclinatorio bastante largo con capacidad para que varias personas esperen arrodilladas a que el sacerdote se acercara a ellos para poder comulgar.

Su uso hacía que el sacerdote pase rápidamente de persona en persona ya que no se tenía que esperar, como en el modo actual de recibir la Comunión, a que la persona ceda su lugar a la persona que viene detrás.

Curiosamente en la forma actual de la Misa esto es incluso más eficiente que en la Misa Tridentina. Antiguamente, al momento de comulgar el sacerdote te decía «Corpus Domini nostri Jesu Christi custodiat animam tuam in vitam aeternam. Amen«, en cambio en la forma moderna el sacerdote solo dice «El cuerpo de Cristo«. Evidentemente esto hace que haya un ahorro significativo de tiempo al dar la Comunión.

Mientras veía esta preciosa manera de recibir la Eucaristía, a mi cabeza vino la siguiente pregunta: ¿son realmente necesarios los Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión?

Se suele decir que ellos son necesarios cuando los asistentes a la Santa Misa son tantos que la distribución de la Comunión se prolonga demasiado. Pero ¿acaso eso no se resolvería si le devolviéramos a nuestros templos aquellos hermosos y útiles comulgatorios?

De hecho, con el retorno de los comulgatorios hay muchísimos más beneficios:

  • Por inercia los fieles terminan comulgando de rodillas y en la boca. Ya sabemos que la Comunión en la mano tiene serias complicaciones prácticas.
  • Se reduce el tiempo de distribución de la Comunión.
  • Sí o sí recibes al Señor con paciencia, ya que te da tiempo de estar de rodillas y en oración algunos segundos antes y después de comulgar. Algo imposible en la forma actual de comulgar en la que te tienes que retirar de inmediato para que puedan comulgar rápido los que vienen detrás de ti.
  • Solo las manos consagradas del sacerdote tocan la Eucaristía.

¿Ustedes también creen que debemos recuperar el uso de comulgatorios? Dejo la pregunta abierta para que ustedes me den sus opiniones en la sección de comentarios.