Otra muestra más de persecución religiosa.

La Diócesis de Handan (Hebei) en China ha lamentado la decisión del gobierno comunista chino de demoler un templo católico en dicha región.

Ante esto un grupo de sacerdotes y parroquianos, se atrincheró en la iglesia de Wu Gao Zhang (distrito de Guan Tao) intentando impedir el cumplimiento del decreto. El gobierno chino argumenta que la demolición está justificada ya que el templo no posee todos los permisos y licencias necesarias.

Esta medida se suma a otras por las que desde el 2007 las iglesias están siendo vigiladas para que cumplan con los requisitos establecidos para poseer la licencia de funcionamiento. Los templos que no lo hacen son destruidos.

Según reporta AsiaNews, muchos católicos chinos firman que el acuerdo entre la Santa Sede y China, firmado en septiembre de 2018, incentivó al gobierno a castigar a los católicos que no pertenecen a iglesias aprobadas por el Estado.

Como se sabe, la Iglesia en China permaneció, durante décadas, dividida entre la Asociación Católica Patriótica China, una iglesia estatal bajo el control del Partido Comunista Chino y la Iglesia clandestina que estaba en plena comunión con la Santa Sede.

El acuerdo realizado en 2018 tenía por objetivo unir estas dos comunidades católicas. Sin embargo, todavía existe persecución contra sacerdotes y laicos que se niegan a ser parte de las iglesias administradas por el gobierno.

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En las provincias de Jiangxi y Fujian, al este de China, los sacerdotes que se negaron a firmar acuerdos que los vinculaban a los reglamentos del gobierno fueron expulsados de sus casas y tuvieron sus iglesias cerradas. Al menos cinco templos católicos en la Diócesis de Yujiang fueron cerrados a la fuerza por el gobierno, en julio y agosto de este año, por negarse a ingresar a la Asociación Católica Patriótica China.

Ya en agosto, oficiales del gobierno amenazaron prender un sacerdote clandestino y revocar subsidios básicos del gobierno a todos los católicos de la ciudad de Yingtan después del rechazo de la parroquia en unirse a la Iglesia patrocinada por el estado.

En entrevista a la revista Bitter Winter un sacerdote de Yujiang relató que el gobierno chino monitorea la actividad diaria de los sacerdotes de la Asociación Católica Patriótica China. «El gobierno coloca espías en las iglesias de la Asociación Católica Patriótica China para controlar especialmente lo que los sacerdotes dicen en sus sermones y en las actividades que realizan. Básicamente, el estado sabe todo sobre los sacerdotes», alertó