Gracias a un sacerdote francés hoy podemos decir que todas las formas consagradas y las sagradas reliquias de la Pasión del Señor, que eran cuidadas dentro de la Catedral de Notre Dame, fueron salvadas del incendio y ya se encuentran en un lugar seguro.

Así fue cómo este sacerdote puso en riesgo su vida por rescatar lo más valioso de la Catedral.

Jean-Marc Fournier es el nombre del capellán del Cuerpo de Bomberos de París que salvó al Santísimo Sacramento y la Corona de Espinas en medio del incendio que consumió gran parte de la Catedral de Notre Dame.

«El padre Fournier es un héroe absoluto», dijo un miembro de los servicios de emergencia. «No mostró ningún temor en absoluto, ya que se dirigió directamente a las reliquias dentro de la catedral, y se aseguró de que fueran salvados. Él se ocupa de la vida y la muerte todos los días, así que no mostró temor».

El padre Fournier es un antiguo miembro de la Fraternidad Sacerdotal San Pedro (FSSP). Desde el año 2000 al 2006 sirvió como asistente del Superior General de esta comunidad tradicionalista de sacerdotes fundada por San Juan Pablo II en 1988 que conserva la tradición doctrinal y litúrgica de la Iglesia, especialmente en la celebración de la Santa Misa según la forma habitual hasta antes de las reformas del Concilio Vaticano II.

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En el 2006 se convirtió en capellán militar en Sissonne, Francia, trabajando por varios años para la diócesis militar francesa. En su primer viaje a Afganistán quedó – según su propio testimonio – “atrapado por el miedo”.

Pero el P. Fournier supo ser valiente. En 2015, después del ataque terrorista en la sala de conciertos Bataclan en París donde fueron asesinadas 89 personas, se apresuró a entrar para impartir una absolución general y confortar a los sobrevivientes.

«En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor». 1 Juan 4, 18.