Uno no espera que este tipo de errores ocurran en Misa

La Santa Iglesia tiene muchos siglos de existencia, y en ella ha ocurrido todo tipo de anécdotas. Por eso no es raro que en muchas ocasiones se haya preguntado «¿Qué pasaría si X ocurre en…?».

Por ejemplo, “¿Qué hacer si una araña cae en el cáliz después de la consagración?… si un ratón cruza el altar y huye con una hostia?… si el celebrante cae muerto entre las consagraciones?… si se descubrió en el momento de la Comunión que el vino para la misa era corrupto o la consagración era inválida?»

Pues recientemente el arzobispo de Malta, monseñor Scicluna tuvo que tomar una decisión ante uno de estos extraños escenarios al darse cuenta, luego de las palabras de la consagración, que la copa que tenía en frente no era de vino, sino de whisky.

«¿Es este vino o whisky? … es whisky», indicó monseñor Scicluna durante la misa, mientras que un co-celebrante lo probó para confirmar que definitivamente se trataba del destilado.

¿Es válida la consagración del whisky?

La Iglesia enseña que para que la consagración sea válida, es necesario que la materia sea válida. En este caso particular, para que el líquido consagrado se convierta verdaderamente en la Sangre de Cristo, la única materia válida es el vino.

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En caso de decir las palabras de la consagración sobre otro líquido (refresco de cola, jugo, cerveza, whisky, limonada, etc) la consagración es inválida y se determina que en dicha materia no hay presencia real.

La reacción del Arzobispo

Al darse cuenta del error, monseñor Scicluna mandó a traer otra copa que sí contenía vino para continuar con la celebración. Y aunque las cámaras no enfocaron más al arzobispo, lo más probable es que haya procedido volviendo a consagrar esta nueva copa de vino.

Finalmente, el sacristán Godwin Dalli señaló que si bien no era el culpable de la situación, quería disculparse públicamente, explicando que uno de los voluntarios que había estado preparando la ofrenda se confundió con los armarios donde se guarda el vino.

Finalmente, recalcó que no se trataba de ningún tipo de desprecio, ni de una broma, sino que de un error.