Muchos nos preguntamos por qué las relaciones de pareja son tan complicadas o pueden llegar, en algunos casos, a causar tanto dolor o sufrimiento. Vemos casos o hemos experimentado relaciones que terminan resultando una pesadilla cuando “las mariposas del estómago” fueron digeridas o lograron escapar a otra parte. ¿Dónde se encuentra el problema? ¿Qué es lo que sucede? En realidad el problema de fondo es que actualmente se distorsiona lo que es el amor, tomando a la ligera lo que eso implica.

Tan es así que continuamente vemos parejas inestables, relaciones fugaces y en los casos más críticos golpes y muerte en nombre de ese mal llamado “amor”. La gente no sabe el significado de la palabra amar o no sabe lo que todo eso debería involucrar. El significado del verbo amar se ha desvirtuado completamente, llegando a tener en el mundo significados variados y que incluso llegan a ser opuestos entre sí. Para muchos amar es tener relaciones sexuales, para otros el sentir “cosquillas” cuando vez a la otra persona, para otros el simple hecho de tener con quien ir al cine o las fiestas, entre otras cosas.

Amar a alguien no es simplemente tener sentimientos de afecto hacia alguien, o experimentar una excelente química con otra persona, el amor es algo mucho más fuerte y grande que eso. El amor conlleva decisión, renuncia a uno mismo, entrega, comunicación, comprensión, tolerancia y responsabilidad. Poco a poco iremos descubriendo lo grande y profundo que puede ser el amor y lo serio e importante que es sembrarlo, desarrollarlo y cultivarlo en nuestros corazones.

¿Amar o jugar? Es importante evaluar al empezar una relación si es por amor, o si estoy “lanzándome a ver qué pasa”. En el último caso, estoy tomando el amor como un juego de mesa, como si no tuviera nada que perder, ni para mi, ni para mi acompañante.  Nada mas erróneo, pues tiendo a minimizar los sentimientos del otro, a crearle falsas ilusiones e incluso puedo dañarme a mi mismo con falsas “poses” fingiendo lo que no soy. Por eso debemos tener cuidado de no tomar el amor como un juego, tanto por el otro como por nosotros mismos.

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