Muchos adolescentes tienden a apresurarse buscando en el/la compañero/ra el afecto que ansían y que sus padres y demás miembros de la familia no les han proporcionado satisfactoriamente.

Ellas

La mujer es más sensible que el varón a las carencias afectivas del hogar. Ella tiene la necesidad de ser reconocida, de gustar, de ser admirada, pero sobre todo de ser amada.

Esta es la razón por la que varias mujeres, no pueden esperar que llegue el compañero para ellas, si no que salen a conquistarlo, apuntando a veces hacia aquel que no las ama. Se autoconvencen de que lo conquistarán a fuerza de complacerlo. Y si aparece uno no esperado que sí las ama, les cuesta verlo, no sienten por él lo que están sintiendo por el objetivo que tienen en la mira, y por tanto, no saben qué hacer con él. Entonces, dejan pasar al que las ama, porque no saben recibir el amor, sino que están empeñadas en conquistarlo.

El creyente filósofo argentino Alberto Caturelli relata cómo reconoció a su esposa: “Mi vocación, mis encuentros personales, mis pruebas más dolorosas, mis alegrías más profundas, constituyen el encuentro misterioso de la libertad y la gracia. En ese instante misterioso, más interior que la misma interioridad del alma cristiana, el Señor me hizo descubrir y reconocer en mayo de 1948, a quien sería conmigo una sola carne. Limpia como un cristal, equilibrada como balanza de precisión, serena en los momentos difíciles, inteligente y racionalmente lógica. Celia es toda claridad, sin doble fondo, testimonio de una sabiduría humana sin fisura. ¿Qué haría yo sin ella?“.

Ellos

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En los chicos, la “búsqueda” está más guiada por el aspecto visual, es decir, escogen aquella chica que les agrada físicamente, y sólo los más inteligentes, esperan comprobar una empatía. Claro está, que la elección dependerá de las intenciones, “si quiero sólo divertirme, me ligaré a la chica mas extrovertida y menos recatada, pero si busco una relación más estable, trataré de encontrar una compañera más tranquila para sentirme seguro de que no provocará las miradas de otros muchachos con su manera de vestir y actuar.

Como lo hemos mencionado en otras ocasiones, los chicos son más “físicos” que las chicas, es por este motivo que la búsqueda o prisa de los varones por conseguir pareja en muchos casos se debe principalmente al deseo de experimentar y tener contacto físico.

A lo mencionado anteriormente habría que agregar el fuerte concepto de competitividad que existe entre los varones, haciendo que el buscar pareja no sólo sea una necesidad física sino también una competencia entre ellos. Muchos jóvenes sienten la presión de no tener que “quedarse rezagados” a comparación de sus amigos.

¿Qué deberíamos buscar?

Finalmente, si apuntamos a tener relaciones constructivas, ambos criterios son erróneos. Chicas: No busquemos conquistar ni mendigar cariño. Por el contrario, seamos capaces de valorarnos lo suficiente para esperar ser conquistadas, para dejar que nuestro galán nos demuestre interés, cariño, respeto… “el que quiere celeste que le cueste!” Chicos: No busquemos una compañera atractiva sólo por el hecho de serlo, lo importante es que la compañera nos brinde seguridad, nos complete emocional e intelectualmente. Al final, la satisfacción personal de un hombre que les diga a sus amigos: “Mi flaca está buena”, nunca será mayor que aquél que puede decir: “Mi flaca es inteligente, madura, es totalmente sincera conmigo… realmente me completa!” … para meditarlo, ¿no?

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