Fuente: Dominus Est

El Padre Martin de Cochem (1630-1712) indica bien 77 gracias para quien asiste devotamente a la santa Misa. Helas aquí:

  • Dios Padre ha enviado a su Hijo sobre la tierra para nuestra salvación.
  • Con la obediencia al Padre y su amor por nosotros, Jesucristo desciende a esconderse bajo las especies del pan y del vino.
  • El Espíritu Santo cambia el pan y el vino en el cuerpo y en la sangre de Jesucristo.
  • Cristo se desintegra para estar realmente presente en cada partícula de cada hostia consagrada.
  • Cristo renueva el misterio de la Encarnación.
  • Él nace de nuevo para nosotros.
  • Sobre el altar da todas las expresiones de amor que había dado a los hombres, en el curso de su visa terrena.
  • Repite su dolorosa pasión y nos permite participar de sus frutos.
  • Jesucristo muere espiritualmente y da su noble vida por nosotros.
  • Ofrece Su Preciosísima Sangre al Padre Eterno por nosotros.
  • Con su Sangre Preciosa, baña y purifica tu alma de toda mancha de pecado.
  • Se ofrece en holocausto por nosotros y da a Dios todo el honor que le es debido.
  • Si dan a Dios este honor en unión con Jesucristo, lo compensarán de toda la gloria que hayan faltado en rendirle.
  • Jesucristo se hace vuestro sacrificio de alabanza y repara las alabanzas que hayan rechazado rendirle a Dios.
  • Ofreciendo estas alabanzas del Hijo de Dios al Padre celestial, le rendirán más gloria que cuanto hayan podido darle los ángeles.
  • Jesucristo se hace vuestro sacrificio de agradecimiento y suple vuestra ingratitud.
  • El ofrecimiento de este sacrificio en rendición de gracias recompensa a Dios por todos sus beneficios.
  • Jesucristo expía por vosotros y os reconcilia con Dios.
  • Él perdona los pecados veniales, a condición de no querer cometerlos más.
  • Suple el bien que has dejado de hacer por negligencia.
  • Repara las negligencias en hacer el bien.
  • Remite las culpas cometidas de manera inadvertida, aquellas que no conoces o que te has olvidado de acusar en confesión.
  • Es vuestro sacrificio uno de satisfacción y extingue una parte de las deudas con justicia divina.
  • Asistiendo a la Misa, se pueden expiar más pecados que con la más grande penitencia porque:
  • Jesucristo os participará parte de sus méritos, que a su vez podréis ofrecer al Padre celestial por vuestros pecados.
  • Jesucristo en la Misa ora también por vosotros, como hizo en la cruz por sus enemigos.
  • Su Preciosa Sangre grita innumerables veces misericordia por vosotros por cuantas gotas de sangre derramó en su pasión.
  • Sus heridas sagradas piden perdón para vosotros.
  • Por méritos de la oración de Jesús, vuestras oraciones durante la Misa son escuchadas en modo más favorable.
  • Vuestra oración durante la Misa, se vuelve más eficaz porque:
  • Jesús la ofrece al Padre en unión con la suya.
  • Se compadece de vosotros y cuida de vuestra salvación.
  • Todos los ángeles presentes oran por vosotros y ofrecen vuestras oraciones al Señor soberano.
  • En virtud de la Santa Misa, el diablo se mantiene lejos.
  • El sacerdote ruega en particular por quienes asisten y vuelve así más provechoso el sacrificio para ellos.
  • Asistiendo a la Santa Misa, se convierten místicamente sacerdotes y Jesucristo os da el poder de ofrecer el santo sacrificio por vosotros y por los demás.
  • La Santa Misa es lo más precioso que pueda ofrecerse a la Santísima Trinidad.
  • Este don es más precioso que el cielo y la tierra.
  • Es Dios mismo.
  • Es la gloria de Dios.
  • Es la alegría de la Santísima Trinidad.
  • ¡Este es el noble don que Jesucristo te ofrece!
  • Escuchar la Santa Misa es el culto más grande de latría.
  • Con esta participación rinden el mayor tributo a la humanidad de Jesucristo.
  • Honráis dignamente la pasión del Salvador y recogéis los frutos.
  • Honráis y dais gloria a la Madre de Dios.
  • Honráis y alegráis a las ánimas más que muchas otras oraciones.
  • Esta es la mejor manera de enriquecer vuestra alma.
  • Esta es la obra buena por excelencia.
  • Este es el acto supremo de fe que os asegura una gran recompensa.
  • Postrándose humildemente ante las sagradas especies, se hace un acto sublime de culto.
  • Cada vez que se mira llenos de fe la Hostia Santa, se gana un premio especial en el cielo.
  • Cada vez que os golpeáis el pecho con contrición por los pecados, obtener la remisión de muchas culpas.
  • Si os encontráis en pecado mortal, escuchando la Santa Misa con devoción, Dios os ofrecerá la gracia de la conversión.
  • La Santa Misa aumenta la gracia santificante y atrae muchas gracias actuales.
  • Asistiendo a la Misa se es nutrido espiritualmente por el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo.
  • Tendréis el insigne privilegio de contemplar a Jesucristo bajo las sagradas especies.
  • Se recibe la bendición del sacerdote que es ratificada por Dios en el cielo.
  • La participación en la Misa atrae también las bendiciones temporales.
  • Preserva de muchas desgracias.
  • Fortalece contra las tentaciones.
  • Atrae la gracia de una buena muerte.
  • La Misa escuchada en honor de los ángeles y de los santos, invoca su protección y su poderosa ayuda.
  • Al momento de la muerte, las Misas que hayan escuchado bien, se volverán un motivo de consuelo y confianza en la misericordia divina.
  • Os acompañarán ante el Justo Juez y pedirán perdón para vosotros.
  • Las Misas bien escuchadas mitigarán las llamas del purgatorio, porque:
  • Cada una de ellas reduce la pena temporal más que la más dura penitencia.
  • Un sola Misa bien escuchada en vida será más provechosa para tu alma, más que muchas Misas ofrecidas por ti después de tu muerte.
  • La devoción a la Santa Misa os hará ganar una gran gloria en el cielo.
  • La frecuente participación en la Misa hará obtener un lugar más alto en el cielo y aumentará la felicidad eterna.
  • Ninguna oración ofrecida por los amigos y familiares es así de eficaz como asistir a la Santa Misa.
  • Asistir a la Misa por las intenciones de los propios benefactores es un medio seguro de agradecerles por los beneficios recibidos.
  • Los pobres, los enfermos, los moribundos se ven ayudados poderosamente.
  • Obtenemos la conversión de los pecadores.
  • Todos los fieles obtienen abundantes bendiciones.
  • Las ánimas del purgatorio son consoladas.
  • Los pobres que no tienen los medios para hacer celebrar Misas para sus seres queridos, participando devotamente, pueden liberar las almas de sus seres queridos del fuego del purgatorio.

Fuente: Dominus Est