No son pocas las diócesis que vienen advirtiendo la presencia de falsos sacerdotes que se aprovechan del desconocimiento de algunos fieles para estafarles ofreciendo falsos servicios y hasta «sacramentos» a cambio de dinero.

Como los únicos que pueden ejercer válidamente como ministros de la Iglesia son aquellos que han sido lícita y válidamente ordenados, aquí te comparto 5 pasos para reconocer a un falso sacerdote.

Conoce estos pasos y compártelo con tus amigos conocidos para que no sean víctimas de un engaño.

1) No tienen parroquia ni territorio asignado

Los falsos sacerdotes, al no pertenecer verdaderamente a la Iglesia Católica, no están incardinados en ninguna diócesis. Esto quiere decir que no tienen asignada parroquia o capilla alguna.

El código de derecho canónico establece lo siguiente:

«Es necesario que todo clérigo esté incardinado en una Iglesia particular o en una prelatura personal, o en un instituto de vida consagrada o en una sociedad que goce de esta facultad, de modo que de ninguna manera se admitan los clérigos acéfalos o vagos«. CIC 265.

Para fines prácticos, si un sacerdote «viajero» llega a tu diócesis, exígele que muestre su identificación en la que se acredite su diócesis de procedencia y el permiso de su obispo y de tu obispo para realizar actividades en tu diócesis.

2) Merodean los hospitales y funerarias

La bajeza de estos estafadores les ha hecho encontrar el «mercado» perfecto para sus prácticas ilícitas. Por eso es común verlos merodeando los hospitales y funerarias repartiendo tarjetas de presentación a la vez que ofrecen sus servicios de «responsos» y «entierros» a un módico precio.

Para asegurar su clientela, muchas veces entablan amistad con los familiares del agonizante regalando una falsa «extrema unción».

IMPORTANTE: No hay que confundirlos con los buenos y verdaderos sacerdotes que sí hay en todo hospital. Si no encuentras alguno, lo más recomendable es que lo busques en la parroquia más cercana.

3) Ofrecen falsos sacramentos

Por mandato divino los sacerdotes no pueden casar a una persona que ya antes ha contraído matrimonio religioso. Y, a menos que sea por fuerza mayor, tampoco pueden oficiar sacramentos en un lugar que no sea el templo.

Sin embargo, los falsos sacerdotes suelen ofrecer sus servicios para oficiar matrimonios «a gusto del cliente», sin la pertinente preparación sacramental, en lugares no dignos, saltándose todos los impedimentos, etc. Dichos matrimonios no son válidos.

4) Cobran por sus «sacramentos»

Los sacramentos son gracia de Dios, y la gracia es gratuita. ¡No se paga un centavo por recibir sacramentos!

En cambio, los falsos sacerdotes ofrecen sus «sacramentos» solicitando una contribución económica o donativos para alguna casa hogar, orfanato o asilo con el cual no tienen ninguna relación o de plano no existen.

Seguramente en este punto te estarás diciendo «Oye pero en la Iglesia católica también cobran por Misa de difunto, bautizos, confirmaciones, matrimonios, etc». Por eso te recomiendo leer esta aclaración del Papa Francisco sobre los cobros en la Iglesia.

5) Suelen mostrar fotos con verdaderos sacerdotes u obispos

Al no tener una real acreditación como sacerdotes de la Iglesia católica, y para ganar credibilidad entre sus potenciales clientes, los falsos curas suelen mostrar fotos de ellos acompañados de verdaderos sacerdotes u obispos.

Esto se debe a que muchos de ellos son ex-seminaristas expulsados de las casas de formación por haber cometido alguna inmoralidad o por simple rebeldía. Lamentablemente usan para mal lo que aprendieron en el seminario y ahora solo viven aprovechándose del poco conocimiento de muchos católicos.