«Doctor de la Iglesia» es un título otorgado por la Iglesia Católica a algunos pocos santos quienes en su vida
produjeron obras trascendentes, enriquecedoras de la doctrina y afirmadoras de la fe.

Y como la mujer siempre ha tenido un papel importante en la vida de la Iglesia (muy a pesar de lo que digan o critiquen muchos de los que conocen la Iglesia solo superficialmente) no es de extrañar que la Iglesia haya reconocido la obra de algunas de ellas concediéndoles el título de doctoras de la Iglesia.

Hoy te invito a conocer un breve resumen de la vida de 4 mujeres que alcanzaron este título.

Santa Hildegarda de Bingen (Alemania) (1098-1179) 

Fue abadesa, líder monacal, mística, profetisa, médica, compositora y escritora alemana. Es conocida como la “sibila del Rin” y como “la profetisa teutónica”. El 7 de octubre de 2012 el papa Benedicto XVI le otorgó el título de Doctora de la Iglesia junto a San Juan de Ávila durante la misa de apertura de la XIII Asamblea general ordinaria del sínodo de los obispos.

Considerada por los especialistas actuales como una de las personalidades más fascinantes y polifacéticas del Occidente europeo, se la definió entre las mujeres más influyentes de la Baja Edad Media, entre las figuras más ilustres del monacato femenino y quizá la que mejor ejemplificó el ideal benedictino, dotada de una cultura fuera de lo común, comprometida también en la reforma de la Iglesia, y una de las escritoras de mayor producción de su tiempo.

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Santa Catalina (1347-1380)  

Nació en Siena (Italia), hija de padres virtuosos y piadosos.  Vivió 33 años, segunda mujer Doctora de la Iglesia, lo cual logró sin saber leer ni escribir (como la mayoría de las personas de la época), con el dictado de muchas cartas y sobre todo con el “Dialogo sobre la Divina providencia”, es patrona de Italia junto con San Francisco de Asís.

Fue favorecida por Dios con gracias extraordinarias desde una corta edad, y un gran amor hacia la oración. A los siete años, consagró su virginidad a Dios a través de un voto privado. A los quince años de edad, asistía generosamente a los pobres, los enfermos y daba consuelo a los afligidos y prisioneros. Prosiguió el camino de la humildad, la obediencia y la negación de su propia voluntad. 

En medio de sus sufrimientos, su constante plegaria era que dichos sufrimientos podían servir para la expiación de sus faltas y la purificación de su corazón. Tomó un papel muy activo y decisivo en el regreso de la residencia del Papa desde Avignon a Roma e influyó en importantes autoridades de la época.

El Papa Pío II canonizó a Catalina en 1461, y el Papa Pablo VI le otorgó el título de Doctora de la Iglesia in 1970, haciéndola una de las primeras mujeres en recibir este honor. Su Fiesta es el 29 de abril.

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Santa Teresa de Ávila: (1515-1582)

Primera mujer Doctora de la Iglesia, mística española, fundadora de las Carmelitas Descalzas, escribió su Biografía y los libros: “El camino de la perfección”, “Pensamiento sobre el amor de Dios”, y el “Castillo interior”; fue doctorada por el Papa Pablo VI el 27 de septiembre de 1970.

A los dieciocho años, entra en el Carmelo. A los cuarenta y cinco años, para responder a las gracias extraordinarias del Señor, emprende una nueva vida cuya divisa será: «O sufrir o morir». 

Funda el convento de San José de Ávila, primero de los quince Carmelos que establecerá en España. Con San Juan de la Cruz, introdujo la gran reforma carmelitana. Sus escritos son un modelo seguro en los caminos de la plegaria y de la perfección. Murió en Alba de Tormes el 4 de octubre de 1582. Su fiesta se celebra el 15 de Octubre.

Santa Teresa de Lisieux o del Niño Jesús (1873-1897)

La más joven doctora de la Iglesia, quien solo vivió 24 años y toda su experiencia mística se recoge en su libro “Historia del alma”.  Nació en la ciudad francesa de Alencon, sus padres ejemplares eran Luis Martin y Acelia María Guerin, ambos venerables.

Murió en 1897, y en 1925 el Papa Pío XI la canonizó, y la proclamaría después patrona universal de las misiones. La llamó “la estrella de mi pontificado”, y definió como “un huracán de gloria” el movimiento universal de afecto y devoción que acompañó a esta joven carmelita.

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Proclamada Doctora de la Iglesia por el Papa Juan Pablo II el 19 de Octubre de 1997, día de las misiones.

Las cuatro Doctoras fueron místicas con una gran capacidad de acción; quizá el tipo de personas que necesita la sociedad: muy metidas en Dios y muy dentro del mundo.